La escalada del conflicto entre Irán y Estados Unidos, con ataques cruzados en la región del Golfo Pérsico, ha provocado restricciones en el espacio aéreo de varios países de Oriente Medio y ha dejado a miles de pasajeros afectados. Entre ellos se encuentra la segoviana Carolina, conocida en redes sociales por su perfil de viajes @viajandocomopodemos_, que ha quedado bloqueada en Dubái después de que las autoridades de Emiratos Árabes Unidos aplicaran limitaciones en los vuelos tras los recientes ataques en la región.
Carolina se encontraba haciendo escala en Dubái rumbo a Bangkok cuando comenzaron a activarse las alertas de seguridad. Según relata a este periódico, estaba realizando una actividad turística cuando el guía recibió un mensaje oficial del Gobierno en el que se advertía de una “potencial amenaza de misiles” y se instaba a buscar refugio inmediato en el edificio seguro más cercano, mantenerse alejado de ventanas y esperar nuevas instrucciones.
La tensión en la zona se ha intensificado en los últimos días tras ataques de Estados Unidos contra objetivos iraníes y la posterior respuesta de Irán con el lanzamiento de misiles en distintos puntos estratégicos del Golfo. Como medida preventiva, varios países restringieron temporalmente su espacio aéreo, afectando a grandes aeropuertos internacionales como los de Abu Dabi y Dubái.
Poco después de recibir la primera alerta, Carolina recibió también la cancelación de su visita programada al Burj Khalifa, el icónico rascacielos de la ciudad. El mensaje indicaba que la actividad no podía ofrecerse debido a la situación generada por el conflicto. Fue entonces cuando decidió acudir al aeropuerto para informarse directamente sobre su vuelo. “No sabía qué era verdad y qué era mentira. Preferí ir a preguntar directamente”, explica.

Tras cuatro o cinco horas de espera, la aerolínea Emirates se hace cargo tanto de su manutención como de su alojamiento y le asignó alojamiento en un hotel cercano al aeropuerto, donde permanece a la espera de nuevas indicaciones. Allí no es la única extranjera afectada por la suspensión de vuelos. “En el vestíbulo había muchísimas personas y nos dijeron que subiéramos a las habitaciones. Nos han pedido que no salgamos a la calle y que sigamos las indicaciones oficiales”, relataba en uno de los vídeos que ha compartido en redes sociales en los últimos días.
Sobre el ambiente que se vive en la ciudad, Carolina describe una mezcla de normalidad relativa y tensión contenida. “Yo estoy siguiendo las recomendaciones del gobierno de mantenerse en espacios cerrados, pero si salgo a tomar el aire al jardín del hotel veo gente bañándose en la piscina o imágenes de gente en las calles del centro. Mucha gente continúa con su vida en la medida de lo posible; también es cierto que se tiene que seguir trabajando y que no todo el mundo puede optar a teletrabajo”.
Sin embargo, los momentos más angustiantes llegan con las alertas y los sonidos nocturnos. “Lo que yo he escuchado ha sido el fuerte sonido al detonar misiles en varias ocasiones, lo que obviamente da mucho miedo, aunque desde el gobierno transmitan tranquilidad y estén haciendo una labor excelente interceptándolos a tiempo (161/174 misiles). También la alerta de misil en el móvil, que nos suele llegar sobre todo por la noche, lo que asusta aún más si estás dormido, porque se mete el ruido que es imposible sacarlo. Pero aparte de eso no he escuchado ninguna sirena ni he visto actividad militar”.
Respecto a los vuelos, la situación continúa siendo incierta. “Estamos a la espera. Desde Emirates pasaron una hoja con ciertos vuelos, pero de momento a España siguen todos cancelados y no tenemos noticias nuevas”.
La joven explica que actualmente se encuentra sin vuelo confirmado y sin garantías de poder regresar directamente a España. “Me encuentro sin vuelo y sin posibilidad de saber si podré ir a España o tendré que seguir mi camino hasta Tailandia, ya que los vuelos a España están completamente llenos y solo tengo reserva allí. Lo que da mucho miedo es volver a verme atrapada aquí o en Tailandia sin poder volver a casa”, señala, consciente de que su regreso implicaría nuevamente hacer escala en Dubái.
En los próximos días, sin embargo, la situación podría experimentar cambios. Este martes, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, anunció los primeros vuelos de regreso a España desde Oriente Medio para repatriar a los españoles que se encontraban en la región. El ministro subrayó que la seguridad de los más de 30.000 españoles en la zona es una “prioridad absoluta” y pidió que quienes permanezcan allí se inscriban en el registro de viajeros para facilitar la coordinación consular.
Carolina reconoce también la dificultad para contactar con la Embajada. “No ha habido manera de comunicarme con la embajada; es cierto que aunque abren nuevas líneas están saturadas, pero si alguien se encuentra en la misma situación recomiendo mandar un correo a [email protected]
dando todos vuestros datos posibles para que os tengan localizados. De momento el comunicado que han ofrecido es permanecer en espacios resguardados en caso de alerta”.
La historia de Carolina recuerda a la de otros segovianos atrapados en el país, como el empresario Óscar de la Fuente o el jugador de fútbol sala Jorge Cardaba, que vive en Dubái y que se ha encontrado con el conflicto a las pocas semanas de instalarse, tal y como recogió este medio hace unos días. Cardaba apuntaba entonces la impresión que produce vivir una situación así: “Ver tantos mensajes y de repente un cohete volando de lado a otro impresiona mucho”.
Pese al susto inicial, Carolina destaca que la gestión por parte de las autoridades está siendo “muy organizada” y que tanto el Gobierno como los hoteles están enviando comunicaciones constantes a los huéspedes. Además, ha impulsado un grupo para que los españoles afectados puedan mantenerse en contacto y recomienda que todos envíen sus datos a la Embajada, tal y como también ha solicitado el ministro de Exteriores al anunciar estos primeros vuelos de retorno.
Por el momento, no se han registrado incidentes directos que afecten a ciudadanos españoles en Dubái, aunque la evolución del conflicto mantiene en alerta a la región y al tráfico aéreo internacional.
Las gasolineras esperan un incremento de al menos 20 céntimos en los precios
El conflicto en Oriente Medio ya comienza a tener efectos en el mercado de los combustibles. El presidente de la Asociación Segoviana de Estaciones de Servicio (ASES), que forma parte de la FES, Pablo Sousa, advierte de que el precio de compra del gasóleo ha aumentado cerca de 20 céntimos por litro en apenas dos días, una subida que previsiblemente se trasladará al consumidor final a finales de esta semana o comienzos de la próxima.
“En dos días ya va subiendo casi 20 céntimos. Es el precio de compra nuestro. Todavía no se está aplicando en las estaciones porque normalmente es más progresivo. Tanto en subidas como en bajadas no se aplica directamente porque tenemos un stock y no es exactamente el precio de mañana”, explica Sousa.
El presidente subraya que el mercado de los carburantes se ve especialmente afectado por cualquier tensión internacional. “Es un mercado muy sensible; en cuanto hay cualquier problema de estos se dispara y luego históricamente lo que pasa es que se relaja un poco. No podemos aguantar subidas de 10 céntimos diarios ni siquiera esta semana; tendrá que estabilizarse en algún momento”.

Pese al repunte de precios, Sousa lanza un mensaje de tranquilidad en cuanto al suministro. “Lo que nos han transmitido tanto las petroleras como las instituciones con las que hemos hablado es que problemas de suministro no va a haber”.
España cuenta con reservas estratégicas suficientes y con una capacidad de refino importante y tecnológicamente avanzada, lo que garantiza el abastecimiento incluso en escenarios de tensión internacional. “En ese sentido debemos estar tranquilos”, afirma.
No obstante, explica que si una parte del crudo procedente de Oriente Medio deja de llegar al mercado, el resto de proveedores ajusta precios al alza. “Al faltar ese proveedor, el resto dispara precios. Es la ley del mercado”.
El encarecimiento del gasóleo no afecta únicamente al repostaje de particulares. Sousa recuerda que el combustible es un elemento clave en toda la cadena productiva. “Al final encarece el precio de cualquier producto, porque cualquier producto en algún momento necesita ser transportado y se transporta con gasóleo. Eso afecta a transportistas, a la agricultura… nos sube a todos”. Además, el combustible tiene un peso significativo en el Índice de Precios de Consumo (IPC). “Tiene un peso elevado en el IPC, entonces sí que lo podría subir, incluso disparar”, advierte.
En cuanto a posibles medidas para amortiguar el impacto, como ocurrió tras la invasión rusa de Ucrania con la bonificación estatal al combustible, Sousa reconoce que por el momento no hay noticias. “Desde las estaciones aplicaremos la subida con respecto al mercado. Institucionalmente, si se va a hacer algo como en aquella ocasión, lo desconocemos”.
Las estaciones de servicio, además, cuentan con una capacidad de almacenamiento limitada, entre 120.000 y 150.000 litros en una estación media, lo que impide absorber durante mucho tiempo incrementos bruscos del coste.
A la espera de la evolución del conflicto, el sector permanece en vigilancia. “Lo único que nos queda es esperar a ver cómo avanza esto y que el mercado se estabilice”, concluye Sousa.
