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El barrio de San Millán (III)

por Juan Manuel Santamaría (*)
15 de febrero de 2026
18 1965 Madrigal S Millan
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Antonio Madrigal. San Millán. O/l. 1965. Antonio Madrigal pintó esta segunda vista del barrio de San Millán, seis años más tarde de haber pintado la primera. Cuando se iniciaba el gran cambio que en una de sus “Crónicas de la Ciudad”, el periodista Luis Martín García Marcos señalaba como inevitable: “Los propietarios, arrendatarios de viviendas y establecimientos comerciales del barrio de San Millán, afectados por la segunda fase del proyectado polígono de reforma interior de la castiza barriada, han sido indemnizados. Y ya, desde el momento efectivo de los libramientos, el núcleo constituido por las huertas, la tejera, las tiendecitas y las tabernas y otros establecimientos inefables, agotó su vivencia”. Para saber cómo era nos quedan testimonios cuales esta pintura.

19 Bajada a San Millan 1984

Antonio Moragón. Callejón. Dibujo. 1988. En una de esas pendientes que caían de la Avenida Fernández Ladreda -hoy Acueducto- al barrio de San Millán, por detrás de la casa de la Tierra, había casuchas como las que se ven en este dibujo, comentado así por el dibujante-escritor: “Callejón, de apretados miembros, que, caídos, arruinados e inútiles ya a la función pasada, han dejado crecer musgos y caracoles en la frente de la rota buhardilla… Sobre el celaje de los maltrechos tejados, un ballet de encorvadas chimeneas inicia el minué de una mañana más. Eres un ser extraño junto a las fuertes columnas y los modernos edificios de la nueva avenida, y apareces olvidado en el propio rincón de tu existencia”.

20 Luis Jesus Labrador

Luis Jesús Labrador Blanco. En San Millán. Acuarela. Sin fecha. La casa más singular del barrio de San Millán es la que fue de los Ayala Berganza, notable por su gran fachada, por su portada de enormes dovelas, por los tejadillos en ángulo que protegen las dos ventanas centrales y por los elegantes miradores labrados en granito de uno de sus laterales. Llamada de los Ayala Berganza porque fueron quienes la levantaron, del francés porque la compro un hombre de aquella nacionalidad, del crimen porque en ella fueron asesinados ese hombre y su asistenta… El gran Ignacio Zuloaga tuvo allí su estudio y hoy es un hotel. La acuarela nos puede llevar a un encadenamiento de historias, todas las cuales tuvieron como testigo la torre del templo.

21 Gonzalo Esteban

Gonzalo Esteban. Casa de San Millán. O/l. Sin fecha. No la identifico. Una casa más de un barrio muy vivo sobre el que Antonio Horcajo escribía en el libro San Roque Voto de Ciudad: “…todo el barrio se echaba a la calle y al decir la calle decimos todo el barrio, la bajada del Carmen, Perocota, San Clemente, la Plazuela del Doctor Gila, Carretas, Santo Domingo…; todo el barrio participaba y lo mismo que a la puerta del pequeño estanco de la plazuela estaba la humanidad del señor Luis, como imponiendo orden con su sola presencia, se quedaban silenciosas las sierras del taller de Casimiro, de cuya carpintería surgía un gratísimo olor a serrín de pino, cuando oficiales y aprendices se habían tomado una espera por el santo milagroso…”.

22 San Millan cabecera 1984

Antonio Moragón Agudo. San Millán. Dibujo. 1984. Por el lado de levante, el templo, que no ha sido cercado por los bloques de viviendas, nos deja ver el conjunto de su cabecera y aun lo que hay más allá, la torre de la Catedral. Palabras de Luis Felipe Vivanco: “Seguimos bajando y llegamos hasta cerca de San Millán. Nos sentamos un rato, mientras se pone el sol. Recuerdo estas puestas de sol desde mi balón de la casa de María Romero. ¡Qué bello el color de la piedra, de capiteles y columnas, de canecillos y cenefas es San Millán! Y que graciosa la torre del XVII, que habría que restaurar revocándola sencillamente de nuevo. Ahora revuelven los vencejos, miles de vencejos como moscas. Y Juan dice: -Me gustaría ser un vencejo”.

23 Alejandro Martin de Andres. 2004 San Millan con casas

Alejandro Martín de Andrés. San Millán. O/l. 2004. Se cubrió el curso del río Clamores a su paso por el barrio, se derribaron muchas viviendas pagando su justiprecio a los propietarios, se respetaron la iglesia parroquial, el palacio de los Ayala Berganza, la Casa de la Tierra y poco más, con lo que el caserío, como conjunto, pasó a ser algo anodino, desde algunos puntos de vista sin nada remarcable, salvo la torre y algunos árboles que ponen su nota verde entre tanto ladrillo y dan algo de frescor en los veranos que, en esta hondonada, son especialmente calurosos.

24 thumbnail

Daniel Zuloaga. San Millán nevado. Acuarela. Sin fecha. Cierro con tres joyitas el post dedicado al barrio de San Millán. Primera: La imagen de ayer nos mostraba una vista parcial del mismo, en el sector más próximo al templo. Casas altas y vegetación no nos dicen nada sobre si hubo o no cambios en el urbanismo. Para saber cuál fue el alcance de esos cambios habremos de ver una imagen del mismo espacio, tomada desde el mismo o parecido punto de vista unos setenta años antes. Como ésta, pintada por Daniel Zuloaga Boneta hacia 1910. Una iglesia solitaria en medio de un espacio sin apenas casas ni árboles. Detrás, las Lastras y, al fondo, la Mujer Muerta. La foto la ha tratado, para la nieve, la IA.

25 Ulpiano Checa Ventanas

Ulpiano Checa. Ventana con la catedral de Segovia al fondo. Dibujo. 1905. Esta es la segunda joyita. Andaba yo en la tarea de enviar a la red el post dedicado a la segoviana barriada de San Millán, cuando visité el sorprendente y magnífico museo que Colmenar Viejo dedicó a su hijo preclaro. Entre óleos hermosos y de los más diversos géneros que practicó había un rincón dedicado a sus recuerdos más íntimos y a sus viajes. Uno de estos, 1906, había tenido como destino Segovia de la que se exponían varias fotografías y este pequeño apunte con los graciosos miradores rematados con arcos conopiales de la casa de los Ayala Berganza. Se había colocado en el costado sureste de la casa, desde donde la silueta de la catedral segoviana se hace omnipresente.

26 Ignacio Zuloaga Las brujas de San Millan 1907

Ignacio Zuloaga. Las brujas de San Millán. O/l. 1907. Museo de Buenos Aires. Y con esta tercera obra acabo este post sobre el segoviano barrio de San Millán al que, como ya se ha dicho varias veces fue conocido como Barrio de las Brujas. Ignoro el por qué. Del dicho se hizo eco uno de los grandes de la pintura española del siglo XX, autor de este lienzo titulado Las Brujas de San MIllán. Era casi obligatorio que lo hiciera. Estaba pasando por una etapa en la que le gustaba recrearse con lo bajo, con lo desagradable, bien que saliera de él o porque el mundo, que aún no había olvidado nuestra grandeza, pagaba bien el poderse recrear en nuestra miseria. El lienzo es espléndido, pero creo que esas mujeres a las que el pintor degrada en rostros y actitudes no existieron nunca en el barrio de San Millán.

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* Supernumerario de la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce

porunasegoviamasverde.worpress.com

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