Centenares de personas acudieron anoche a la Santa Iglesia Catedral para participar en la tradicional vigilia de la Inmaculada, que este año estaba centrada en la juventud y la familia. La vigilia, que estuvo presidida por el obispo de la diócesis, Ángel Rubio, fue organizada por el Secretariado de Liturgia, con la colaboración de Pastoral Juvenil y las cruzadas de Santa María.
Los fieles participaron activamente en la celebración de la festividad, que este año coincidía con el 250 aniversario de la proclamación de la Inmaculada como patrona de España, por el papa Clemente XIII.
La vigilia sirvió también como preparación para la Jornada Mundial de la Juventud, que se celebrará en Madrid el próximo mes de agosto, y que este mes de diciembre pone especial acento en los voluntarios.
La fiesta más importante del Adviento es la de la Inmaculada Concepción de la Virgen María. Es decir, María sin pecado original. Se trata de una fiesta eminentemente española, ya que España se preocupó muy especialmente por conseguir ese dogma. Aunque el Concilio de Trento (1545-1563) declaró que María no estaba afectada por el pecado original, el dogma no quedaría definido hasta siglos después, en 1854, cuando el papa Pío IX promulgó, el 8 de diciembre de ese año, la bula “Ineffabilis Deus”. La festividad había comenzado a celebrarse varios siglos antes, siempre con el apoyo popular, pero a partir de esa fecha se difundió enormemente por toda España.
