El director general de Medio Ambiente de la Junta de Extremadura, Pedro Muñoz, estimó que la superficie quemada por el incendio en la Sierra de Gata, que continúa estabilizado, rondaría las 7.500 hectáreas e informó de que la valoración de los daños medioambientales se hará una vez se extingua por completo el mismo.
Muñoz, junto con la secretaria general de la Consejería de Medio Ambiente y Rural, Políticas Agrarias y Territorio del Gobierno extremeño, Begoña García, visitaron ayer la zona afectada por el incendio en Sierra de Gata.
En declaraciones a los medios en Cilleros (Cáceres), García Bernal señaló que el dispositivo habilitado para la extinción del incendio continúa intacto tras determinarse a primera hora ayer que se mantenía el nivel 2 y que los bomberos de Portugal, Castilla León y Andalucía se teriraron una vez estabilizado el incendio el domingo.
En esta línea, según informó la secretaria general de la Consejería de Medio Ambiente son unas 500 personas las que en estos momentos trabajan para la extinción del fuego, además de 17 medios aéreos y 46 terrestres empleados en esta tarea.
Por otro lado, García Bernal señaló que aún no se pueden determinar las causas que originaron el incendio y añadió que hay una investigación abierta para esclarecer si el mismo fue provocado, según informó la Junta de Extremadura en nota de prensa.
Ante esta situación, la organización agraria Apag Extremadura Asaja reclamó la declaración “urgente” de “zona catastrófica” para la Sierra de Gata y solicitó a la Junta extremeña que “tome todas las medidas necesarias para conseguir la regeneración y recuperación de la zona”.
Asimismo, esta organización agraria pidió al gobierno regional que tome todas aquellas otras medidas que consideran “imprescindibles” para compensar a las explotaciones agrarias afectadas por los “cuantiosos daños ocasionados por los mismos”.
Por otro lado, Apag Extremadura Asaja señaló que considera que es este “un buen momento” en el que poder reflexionar acerca de si las “drásticas” medidas de protección medioambiental que afectan a determinadas áreas de esta comunidad autónoma son “efectivamente compatibles con una eficaz protección de los montes ante la constante amenaza de incendios forestales”.
Así, en nota de prensa indicó que se trata de un momento “adecuado” para iniciar un debate que “debería haber centrado los esfuerzos de todos los agentes afectados desde hace ya bastante tiempo” y añadió que resulta “absolutamente lamentable” que hayan de ser sucesos como el ahora padecido los que pongan de manifiesto lo “erróneo de las políticas de desarrollo rural y medio ambiente llevadas a cabo en los últimos años”.
Además, indican que el cese de “muchas de las actividades que tradicionalmente venían desarrollándose en los campos y montes de la zona” es una muestra “más del abandono, cuando no ataque, de las zonas rurales”.
