El Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad y los oncólogos pidieron cautela sobre la posible relación entre el cáncer y el uso del teléfono móvil, ya que por el momento la Organización Mundial de la Salud (OMS) no se ha pronunciado y todavía no hay una causalidad «clara».
Las reacciones se sucedieron hace escasas semanas después de que la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés) advirtiera del posible riesgo de cáncer cerebral por el uso de móviles.
La IARC se basa en un estudio con datos recogidos hasta 2004 en el que detectó un incremento del 40 por ciento en el riesgo de gliomas (un tipo maligno de tumor cerebral) entre los usuarios más frecuentes de móvil, que empleaban de media 30 minutos diarios durante 10 años.
El secretario general de Sanidad, José Martínez Olmos, consideró que si bien la IARC está vinculada a la OMS, ésta no ha adoptado una posición oficial y además el estudio no determina que haya una «relación clara» de que el uso de móviles pueda causar cáncer.
«Todo apunta a que el estudio que puso en circulación la agencia oncológica establece una relación muy moderada. Los propios especialistas están diciendo que probablemente se necesiten investigaciones adicionales hechas expresamente para poder establecer una posible relación, que pueden tardar años», afirmó Olmos.
La Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) también pidió prudencia a la hora de interpretar la advertencia, que estimó como «una revisión de informes anteriores, sin la robustez científica deseable». «Para hacer cualquier tipo de valoración, es necesario esperar a la publicación definitiva en julio de este año en la revista Lancet Oncology, donde se podrán extraer cuáles son las bases científicas para estas conclusiones», destacó la AECC.
Emilio Alba, presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), también compartió la idea de que aún está por demostrar «una relación causal clara» en el cáncer y el uso de terminales inalámbricos.
En este mismo sentido se pronunció José Manuel Riera, ingeniero de telecomunicaciones y profesor de la Universidad Politécnica de Madrid, quien opinó que la relación «no está probada». «Estamos hablando de evidencia limitada, es decir, un término que indica que no puede descartarse esa causa-efecto, pero sin estudios más amplios tampoco puede hacerse tal afirmación», señaló el ingeniero.
Por su parte, el presidente de la Fundación Instituto Valenciano de Oncología (IVO), Antonio Llombart, sostuvo que la opinión de la IARC «es una llamada de atención», porque «no es bueno abusar de la tecnología», si bien añadió que la «realidad objetiva» es que en los últimos años en España no se ha detectado un aumento de los tumores en el sistema nervioso central.
Entretanto, la patronal de tecnologías Ametic subrayó que tanto los operadores como los fabricantes de telefonía móvil cumplen «estrictamente» lo establecido por la UE en materia de emisiones radioeléctricas.
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) apuntó que la advertencia de la IARC no cambia nada respecto a lo que ya se sabía. No obstante, recomienda usar el teléfono fijo siempre que sea posible no alargar demasiado la conversación en el móvil, usar auriculares, y mantener el terminal lejos de la cabeza mientras no se esté hablando.
