Que no son galgos sino podencos. Algo así deben pensar en las filas socialistas los candidatos que se batirán el cobre el próximo 22 de mayo. Por si alguien tenía alguna duda de que la marca Zapatero no da votos, el PSOE ha decidido cambiar el rumbo, con el futurible Blanco a la cabeza, y no deja lugar a dudas: se suspende el mitin programado para el 3 de abril en la plaza de toros de Vistalegre, en Madrid, todo un amuleto para Ferraz desde su última etapa democrática.
La sorpresa fue mayúscula y todas las alarmas sucesorias se han disparado, sobre todo, cuando el presidente se volvió a reunir ayer, tres semanas después, con José Bono que, aunque se borre, ocupa un importante lugar en todas las quinielas, generalmente detrás de Pérez Rubalcaba, que mejora en el hospital de su afección urinaria.
El titular de Fomento acaparó focos -no en vano se erigió como el máximo responsable de la decisión-, y hasta los nervios le pudieron cuando se contradijo al decir a los periodistas que entenderían su estrategia «ganadora» para, en unos segundos, recular y negar que fuera a darles explicaciones.
No obstante, las filtraciones están a la orden del día en el PSOE y, en unas horas, las tuvieron, ya que el dirigente gallego envió un SMS a los pesos pesados para indicarles lo siguiente: «Vistalegre supone un enorme esfuerzo que preferimos concentrar en actos territoriales, y esa decisión encaja en nuestra estrategia electoral, que es la de poner el foco en las elecciones de alcaldes y alcaldesas y en las de las comunidades autónomas, frente a la del PP de convertir el 22-M en una primera vuelta de las elecciones generales».
Así pues, tras quedar anulado el pistoletazo de salida de la precampaña electoral, solo cabía esperar el alud de reacciones que se sucedieron, comenzando por la del inquilino de La Moncloa, que aseguró que esta maniobra no tiene que ver con su eventual sucesión. Muy esperadas eran, dentro de la familia socialista, los análisis de los hijos más rebeldes, como el líder del PSM, Tomás Gómez, que aplaudió esta «estrategia inteligente», que consiste en hacer que el «debate resida en lo que se juegan los ciudadanos el 22 de mayo, y no en otras cosas». Para el presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, no hay «trampa ni cartón».
Desde Génova, el punto de vista era diferente. Así, el vicesecretario de Comunicación, Esteban González Pons, comentó que a Zapatero «se le están echando a los chinos entre los líderes socialistas». La dirigente madrileña, Esperanza Aguirre, sorprendió a todos al intuir que repetirá cartel en 2012. En IU, su coordinador general, Cayo Lara, entendió el mensaje: «Ha roto el apoyo de la base social de trabajadores que le votó».
