El director de cine Jesús Franco falleció ayer a los 82 años en la Clínica Pascual de la capital malagueña, donde ingresó el pasado Miércoles Santo por un accidente cerebrovascular isquémico.
El mundo del cine y la cultura lamentó ayer la muerte de Jess Franco, que era como le gustaba firmar sus películas. Se trataba de un creador irrepetible, prolífico, original y un ejemplo de libertad.
«Ha muerto Jess Franco, ejemplo de libertad creativa y cine golfo e independiente», escribió el actor y director Paco León a través de su perfil en Twitter. Poco antes llegó otro mensaje de Santiago Segura: «Ha fallecido, para muchos, el tío Jess, músico, escritor, actor, director… y sobre todo cinéfilo».
La Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) también lamentó el fallecimiento del cineasta. «Realizador de culto, recibió un Goya de Honor en 2009 por su extensa y original filmografía», recalcó la entidad en un comunicado en el que destaca que era socio de la SGAE como guionista, argumentista, director-realizador, autor de teatro y compositor.
«Calificado como realizador de culto, Jess Frank (pseudónimo con el que le gustaba identificarse) gozó del predicamento de la crítica y de un público fiel, admirador de su singular filmografía. Considerado padre de la serie B española, su cine no dejaba indiferente: trabajaba un género intermedio entre el erotismo y el terror, lo que marcó con una impronta propia sus creaciones», plantea la SGAE.
Por último, el texto finaliza remarcando que los autores y editores que integran la Sociedad quieren trasladar «su más sentido pésame a sus familiares (era tío de Ricardo Franco y Javier Marías), así como al mundo de la industria del cine, que pierde a un director original e irrepetible».
El cineasta transmitía una sensación dual entre los expertos y críticos. Así, era conocido que el realizador Quentin Tarantino era un admirador de su obra.
Anómalo
Para el historiador cinematográfico y novelista Carlos Aguilar, que escribió recientemente una biografía del madrileño en la editorial Cátedra, Franco se encontraba entroncado en una familia de ilustre tradición cultural.
«El director supone una figura perfectamente anómala en la historia del cine español», destacó el escritor, «tanto por llamativas cuestiones estéticas, ya que su obra aborda una serie de géneros desde planteamientos muy personales, sobre todo el fantástico y el policiaco, con un hincapié progresivo en el erotismo, cuanto por sus inauditos factores industriales, debido a que su filmografía roza la cifra récord de 200 largometrajes, y se ha desarrollado en las condiciones más dispares».
El hecho de que trabajara en el cine ininterrumpidamente desde 1953 hasta el 2012, nada menos, remata el carácter excepcional del cineasta español de culto por excelencia. No en vano, acababa de filmar su última cinta.
«Haber escrito un ensayo sobre tan singular personalidad ha representado uno de mis desafíos profesionales más estimulantes y enriquecedores», destacó Aguilar.
