Las críticas vertidas por algunos presidentes autonómicos, tras la reunión celebrada el pasado martes, que calificaban de «injustos» los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2013, tuvieron ayer su respuesta por parte del máximo dirigente del país. Así, el jefe del Ejecutivo central, Mariano Rajoy, se defendió de tales acusaciones al aseverar que las cuentas para el próximo ejercicio servirán para seguir sentando las bases que permitan a la economía española «crecer y crear empleo». Además, admitió que es «consciente» de las «dificultades» que suponen hacer estos esfuerzos en el contexto actual, pero también recalcó que «no hay otro camino» que el de las reformas y los ajustes.
Rajoy se refirió, así, por primera vez desde su presentación, a los PGE elaborados por su Gabinete, que son, según señaló, la prueba más reciente de que el Ejecutivo que dirige está «determinado a superar la crisis actual», para lo que «se están haciendo esfuerzos y sacrificios sin precedentes que afectan a todos para reequilibrar la economía y hacerla más flexible y competitiva».
Bajo su punto de vista, las cuentas «profundizan en el proceso de saneamiento de la economía española y en el cumplimiento de los compromisos de consolidación fiscal adquiridos con Europa, que sin duda van a servir para sentar unas bases sólidas sobre las que crecer y crear empleo».
Desde Rabat, en la inauguración de un foro empresarial hispano-marroquí, también destacó la aprobación, el pasado 27 de septiembre, de una Estrategia de Política Económica con un calendario de reformas estructurales que se llevarán a cabo el próximo semestre y que calificó como «uno de los paquetes de ajustes de mayor calado» emprendido en territorio nacional. «Su puesta en marcha nos hará, sin duda, más fuertes y más prósperos», aseguró.
Por ello, quiso dejar claro que es «consciente» de las «dificultades» que entraña emprender todos estos esfuerzos en el actual contexto de «turbulencias» en los mercados financieros y de dificultades en el acceso a la financiación.
«Sin embargo, no hay otro camino. Solo estas reformas permitirán a la economía española competir y crecer», destacó, reconociendo el «inapreciable apoyo» que aseguró haber encontrado en las empresas españolas, que han demostrado una sorprendente capacidad de adaptación a las nuevas circunstancias aumentando su presencia en el exterior.
El presidente, en este sentido, vendió en Marruecos el liderazgo de las firmas patrias en sectores como las infraestructuras, el agua y las energías renovables, al tiempo que trasladó la voluntad de estas compañías en participar en las obras que el país alauita acometa en los próximos años para modernizarse.
Además, calificó de «magníficas» las relaciones económicas entre Madrid y Rabat (las exportaciones han crecido en 2012 más de un 22 por ciento) y se mostró convencido de que «cuantos más fuertes y estrechos» sean los vínculos entre los dos países «mayor será la estabilidad» de esos lazos y la capacidad de ambas naciones de generar un entorno favorable para la creación de empleo.
Su homólogo marroquí, Abdedilá Benkirane, definió a España como un «socio imprescindible» y abogó por que la cooperación entre ambos países sea «ilimitada».
