A pesar de que esta semana aparecía el fantasma de una nueva subida del IVA en España solicitada por la Unión Europea a cambio de que Bruselas prorrogase el cumplimiento del objetivo del déficit al país dos años más, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, rechazó ayer rotundamente que se vayan a producir estos incrementos, porque, según explicó, la UE no lo ha pedido, al tiempo que aseguró que habrá una bajada de impuestos a lo largo de la presente legislatura.
En la clausura de la XXIX Reunión del Círculo de Economía, el mandatario puso el ejemplo del IRPF, ya que el documento que Moncloa remitió a Europa sobre su programa de ajustes para rebajar la deuda incluye que este gravamen se rebajará «a más tardar» en 2015.
Asimismo, aseveró que el Ejecutivo central tomará más medidas en favor de las empresas cuando tenga «la más mínima posibilidad», igual que disminuirá los impuestos, lo cual espera que suceda más pronto que tarde.
Además, reivindicó el éxito de las reformas aplicadas hasta ahora por su Gabinete, que han permitido al Estado blindarse contra los «no pocas veces interesados movimientos de pánico», y reclamó a la UE que impulse con celeridad las medidas que dependen de Europa.
También admitió que el proceso de ajustes comunitarios «va más lento» de lo que él desearía, y abogó por acelerar la unión bancaria y fiscal, así como hacia una mayor integración económica y de unidad política.
En un contexto en que la UE exige a España más reformas estructurales a cambio de flexibilizar el déficit para 2013, Rajoy defendió las actuaciones de su equipo en dos campos prioritarios para Bruselas: la lucha contra el desempleo y la reducción de la Administración.
Como muestra, apuntó que los próximos datos serán positivos: «Les recomiendo que presten atención a las cifras de paro y cotizantes a la Seguridad Social que se harán públicas por el Ministerio de Empleo. Van a ser, si se confirman las tendencias observadas, claramente esperanzadoras».
También remarcó, ante «los que dicen que todavía no se ha hecho nada en la reforma de las administraciones», el esfuerzo realizado ya, que ejemplificó en la reducción de 375.000 empleados públicos en el último año y medio.
A su vez, afirmó también que el Gobierno «hará todo lo que esté en sus manos para que haya un acuerdo entre todos» sobre el límite de déficit, aunque evitó pronunciarse sobre si el reparto entre las autonomías será simétrico o no.
Así, explicó que sobre este aspecto hay opiniones para todos los gustos, pero lo que está claro es que «todos han bajado la deuda pública y todos han hecho un gran esfuerzo», y que unos hicieron un mayor sacrificio que otros, y unos tenían un punto de partida y otros tenían otro.
En el mismo contexto, Rajoy rechazó acometer ahora una reforma de la Constitución ya que el principal reto debe ser la lucha por salir de la crisis, y consideró una «irresponsabilidad mayúscula» actuar con oportunismo en el debate territorial. Aunque subrayó que la Carta Magna se puede modificar, indicó que hacen falta tres cosas antes de impulsar un proceso así: «un objetivo claro, un consenso amplio en ese objetivo y escoger bien el momento; tres circunstancias que no se cumplen en esta propuesta», concluyó.
