Domiciano Monjas, párroco del Cristo del Mercado, ha escrito un nuevo libro destinado a recoger beneficios que irán dedicados a ayudar a personas de El Congo y Perú. ‘Versos para andar por casa’ recoge 32 sonetos inspirados en el pensamiento y en las experiencias vividas por el autor.
Los versos escritos representan diferentes momentos y circunstancias de la vida de Domiciano Monjas. Dedicados a su parroquia, al instituto La Albuera, donde fue profesor; a viajes por Italia y Palestina, donde hace mención especial a Miguel Ángel en la Capilla Sixtina, y al Lago Tiberiades; ‘La pasta, ¿dónde andará?’ y ‘Los recortes’, dedicados a la política actual; y a personajes bíblicos como Zaqueo, la mujer adúltera y el buen ladrón. Monjas destaca el primer soneto de su libro recordando los veranos en Segovia, cuando iba al Centro de Espiritualidad San Juan de la Cruz y conoció a un grupo de Carmelitas que tenían una manta como elemento imprescindible, y de ahí surgió ‘A la manta, compañera de fatigas’. Algunos de estos versos se caracterizan por un toque peculiar de humor, muy propio del párroco.
“Este libro lo escribí pensando en nuestras misioneras Conchita y Piedad, que han dejado su vida para centrarse en la de otras personas de África y América que necesitan ayuda”, señala Monjas. “Esto tiene un valor incalculable”, añade.
Los resultados de la anterior publicación, ‘Un trocito sobre mí’, fueron muy positivos por lo que el autor decidió emprender esta nueva experiencia ya que según afirma “me complace saber que puedo ayudar a otras personas a través de estos pequeños proyectos”.
“Hacer de arcilla ladrillos y de ladrillos alcázares es cosa que entienden todos pero formar hombres, casi nadie”. Monjas se identifica con este soneto que aparece en la contraportada de su libro, ya que su labor en la vida ha sido formar personas.
Ha tratado de buscar un sentido a la vida de los jóvenes, para que ellos puedan tener sus propios ideales y vivir con actitud y coherencia sus propias experiencias. “Me emociona saber que he contribuido a hacer personas, ya que como bien dice mi soneto, formar hombres casi nadie sabe”, concluye el autor.
