Asentada ya en el camino de las victorias, la Segoviana va de zancada en zancada. Los azulgrana no solo dieron ayer un paso de gigante en su lucha por asegurarse una plaza de play off, con un colchón de cuatro puntos con el quinto, sino que se acercaron a dos puntos del segundo puesto. Lastrados en los partidos más exigentes a domicilio, los segovianos han edificado su recuperación clasificatoria haciendo de lo previsible algo matemático, imponiendo el peso de la experiencia. En el momento decisivo del calendario, los de Sedano han sacado provecho. Ayer se cumplía ante la Ceberereña el tercero de los cuatro compromisos en once días y, hasta el momento, suman todos los puntos en juego.
En una muestra de respeto a las urgencias del rival y a los propios límites físicos tras el tercer partido en siete días, la Segoviana no impuso su buen momento ni su posición clasificatoria, al menos de salida. Sin el dinamismo de Calleja e Ivi, factor decisivo en las últimas citas, el ataque azulgrana se tornó algo previsible. La Cebrereña se juega la categoría, y esa intensidad se hizo evidente en cada disputa dividida.
En su voluntad por hacer valer su buen toque en tres cuartos de campo, los abulenses asumieron algún riesgo añadido en la elaboración, y así llegaron sus primeros aprietos. Quique aprovechó un balón perdido de Mario Hidalgo para recorrer su autopista por el cerril derecho y asistir a Ricar, que no encontró puerta con un remate alto. Jerays, el portero de la Cebrereña, no supo resolver un malentendido con Súper, controló la pelota con el pecho en área chica y jugó a la ruleta con un despeje de primeras hacia el punto de penalti que quedó sin castigo.
El choque seguía un transcurso democrático, sin dominio claro, y la Cebrereña desplegaba su línea ofensiva en cuanto tenía un balón controlado en campo propio. No inquietó en exceso, más allá de un centro de Zapatera desde el costado derecho que Juli, muy forzado, cabeceó sin puntería al primer palo.
Sedano dio signos de disgusto con lo que estaba viendo en el campo. Cambió a Quique y a Dani Arribas de banda y, ahora por la derecha, este último se encontró con espacios y enganchó en los primeros metros del área un disparo fuerte pero sin orientación. Desvió Jerays a córner y, segundos después, repelió por los pelos un intento lejano de Rubén. Esperó demasiado, y tras el bote, sacó como pudo la mano. Fue la excepción a un argumento previsible y Sedano mandó calentar a Calleja en el ecuador del primer acto.
Sin acierto, Ricar fue el elemento más visible del ataque gimnástico. Pidió falta en un choque con Jota, la última pieza defensiva de los abulenses y, ya cerca del descanso, persiguió sin éxito un servicio picado de Miguel que acabó embolsando Jerays. Confiado en sus habilidades con el pie, el meta de la Cebrereña amagó antes de la llegada del punta local y avanzó unos metros para despejar. Fueron los visitantes quienes más argumentos sumaron antes del intermedio y Juli disfrutó de un balón aéreo en el corazón del área azulgrana, pero no logró empalmar bien la bolea y su tentativa no cogería puerta. En otro acercamiento abulense, Juli sirvió un centro a Zapatera al segundo palo que el punta verdiblanco, avanzando entre trompicones, no logró alcanzar.
Salió con ganas vestuario la Segoviana, con Quique como elemento más activo. Tras un sprint hacia línea de fondo que el árbitro consideró saque de puerta, el volante caracoleó nuevamente con mérito para servirle un balón propicio a Ricar. El punta, desmarcado, giró el cuello y picó el testarazo, pero no cogió puerta. Instantes antes de marcharse sustituido y chocar la mano de Calleja, Quique engancharía un disparo envenenado que rozaría el primer palo. Seguiría elevando las pulsaciones de su técnico el cuadro visitante en la salida de balón, tanto el portero como los centrales.
El choque tendió con modestia hacia lo vertical. Ricar pidió mano de Andrés cuando el central se deslizó a la desesperada para cortar un centro muy propicio al segundo palo. Los locales inclinaron el campo sin convicción ni orfebrería, pero con mordiente, hasta que Ricardo acabó desperezando el electrónico a veinte minutos del final. El medio se apropió de un balón en la frontal y aprovechó la permisividad defensiva del rival para envolverlo con un envenenado disparo que entró pegado al primer palo.
Siguió la adaptación de Chema, que entró poco después del gol para jugar de lateral zurdo en lugar de central, adelantando Sedano a Alfonso. En sus minutos más competitivos, mostró contundencia en los despejes y su equipo supo conservar la impermeabilidad defensiva de los últimos cuatro meses, el tiempo que lleva su red sin ser perforada. Atrasó posiciones la Gimnástica en virtud del tono conservador de las piezas que Sedano tenía en el banquillo y la Cebrereña levantó la voz a balón parado, un eco inquietante más por lo estrecho del marcador que por la magnitud de las ocasiones.
El rendimiento en La Albuera es el factor que otorga a los azulgrana una situación envidiable de cara a los últimos tres partidos. Ya son diez los triunfos consecutivos en el feudo de un equipo que recibirá el domingo al Mirandés B en busca de asegurar un objetivo que llegó a parecer lejano y, si la efervescencia continúa, aumentar sus miras.