La Red de Semillas de Segovia, RdS Sg, organiza el XVIII Encuentro de Intercambio de Semillas el próximo domingo 26 de marzo en el salón municipal de El Guijar de Valdevacas, Segovia, a partir de las 11. 30 horas.
Este año es muy especial para la Red de Semillas porque cumple su décimo aniversario. Quiere celebrarlo a lo largo del año con las personas que ayudan a la preservación y recuperación de la diversidad hortícola de la provincia. Como el nombre lo indica, el objetivo del intercambio consiste en dar y recibir semillas autóctonas y tradicionales para mantener un banco de semillas locales vivo y activo.
Este año, el Encuentro de Intercambio de Semillas se enmarca en el VI Encuentro estatal de proyectos agroecológicos “Nos Sostenemos” cuyo tema principal es la Alimentación Sostenida por la Comunidad. Todo el fin de semana estará dedicado a compartir experiencias sobre la viabilidad y la sostenibilidad de los circuitos de producción de cercanía. Una manera de replantear desde abajo nuestra capacidad de generar alianzas a distintos niveles, repensar las relaciones entre productores y consumidores, indagar sobre las soluciones prácticas para reapropiarnos parte de la cadena alimentaria, y hablar sobre las dificultades y retos de las iniciativas autogestionadas.
El intercambio de semillas consiste en la entrega y recepción de semillas. La RdS Sg entrega una cantidad definida de semillas a las personas que tienen interés en cultivarlas en huertos familiares. Esas personas apadrinan las semillas y cultivándolas, se comprometen en reproducirlas y devolver parte de las semillas obtenidas. Ese proceso de intercambio permite seguir manteniendo las semillas tradicionales vivas, seguir compartiéndolas y evitar su erosión genética. Esta es una actividad sin ánimo de lucro, pero con ánimo de conservación y multiplicación de semillas y variedades locales. Por eso, además de dar, la idea subyacente es recibir por parte de los visitantes ejemplares que han heredado de sus antepasados y recolectar el máximo de información posible.
Son cultivos conservados por los campesinos y campesinas que, mediante la selección continuada durante generaciones, han sido adaptados a las condiciones ambientales — clima, suelo, plagas, gustos, costumbres, etc.— de cada zona o comarca.
Suelen tener un nombre propio — Tomate de Pinarnegrillo, Judía Materiosa, etc.— y conservan unas características y una variabilidad genética que las permite adaptarse a los cambios y adversidades.
Con él último campesino o campesina que las siembre desaparece años de trabajo, sabiduría y saber hacer de nuestra tierra.
