Centenares de romeros invadieron el santuario de la Virgen del Bustar, patrona de Carbonero el Mayor. Durante todo el día, el templo estuvo muy concurrido, durante la eucaristía y el tradicional refresco por la mañana, y la posterior comida en la que se reúnen los cargos de este año (mayordomos, comisarios y piastres). Los comisarios de este año son: David García Cobas, María Ángeles Herranz Jimeno, Alberto Arévalo Muñoz, Celia Mayo Antón, Gustavo Domingo García, Alicia Manso Pastor, Jesús Gil Pascual y Cristina Muñoz Cubero. El momento más multitudinario del día se vivió por la tarde, en la que la lluvia respetó la fiesta. Después del rezo del rosario llegó la esperada procesión por la pradera. La música no cesó desde que la Virgen del Bustar salió del templo, y entre jota y jota la imagen avanzaba unos metros. A cada rato, los más jóvenes, incluso niños, montaban los populares castillos humanos para lanzar desde arriba el grito de : ¡Viva la Virgen del Bustar! La procesión se alargó unas horas, hasta que a la puerta del santuario se realizó uno de los ritos más típicos de esta romería, la subasta del pendón.
Según cuenta Dionisio Escudero en su libro ‘Historia del santuario de la Virgen del Bustar’, su legendaria aparición sigue el esquema estereotipado que se repite en el descubrimiento de otras imágenes de Segovia. En este caso, la tradición oral señala que la Virgen se apareció a un pastor de Fuentes de Carbonero que apacentaba sus ovejas. El lugar elegido fue un paraje denominado Los Ñares, un espacio que utilizaban los carboneros para la elaboración de carbón vegetal. La Virgen pidió al pastor que comunicara el hecho a los carboneros que se encontraban trabajando en el cercano pinar. Reunido un grupo de ellos, la Virgen demandó que cavaran en el suelo. Y allí mismo, después de quitar losas y piedras, hallaron una imagen con un cirio encendido.