El vicepresidente segundo y consejero de Economía y Hacienda, Tomás Villanueva, afirmó ayer que el resultado de los Consejos de Administración de Caja de Ávila y Caja Segovia «sería diferente» si se hubiesen aplicado «criterios empresariales y no se hubiesen producido influencias externas». Villanueva explicó que en la negociación que se produjo para la integración de ambas entidades en Banca Cívica, Caja de Ávila ya había salvado sus diferencias y con Caja Segovia se mantenían algunas distancias que se «hubiesen solucionado fácilmente».
Villanueva explicó que aún no conoce el proyecto de SIP y que su departamento estudiará la solvencia y verán «los papeles» sobre el proyecto de Caja de Ávila y Caja Segovia de integrarse en el Sistema Institucional de Protección (SIP) con Caja Madrid, aunque añadió que, con la misma libertad con la que han actuado ambas entidades, lo hará la Junta.
Villanueva se mostró muy critico con ambas cajas por haber rechazado su integración en Banca Cívica por una unión con Caja Madrid en lo que se conoce como ‘fusión fría’ y pidió una reflexión sobre lo que representan ellas y el futuro peso que tendrían en ese proyecto. «Por muchos papeles que me enseñen no me van a convencer», añadió.
Además, arremetió contra Caja de Ávila que convocó ayer para el 24 de junio una asamblea en la que se analizará la negociación en el proceso de reforzamiento financiero a través del SIP con Caja Madrid. «Llama la atención que quieran correr tanto», mientras que censuró que convoquen a ese órgano sin que el consejo de administración haya debatido el proyecto.
Por su parte, el secretario regional del PSOE, Óscar López, sostuvo que está abierto el «escenario» de integración de las cajas de Ávila y Segovia en otro proyecto, no sólo en la ‘fusión fría’ que plantea Caja Madrid sino en una unión en la nueva caja surgida de Caja Duero y España, por lo que pidió prudencia y huir de «apriorismos» antes de que la Junta utilice el veto.