Este domingo, Villacastín se convirtió en el epicentro de la pasión por los vehículos clásicos con la celebración de su ya tradicional concentración de coches históricos.
En su novena edición, este evento atrajo a entusiastas del motor de toda la región y más allá, consolidándose como uno de los encuentros más esperados del calendario automovilístico de la provincia.
Alma de motor
Villacastín, un municipio segoviano con una población de poco más de 1,500 habitantes, se ha ganado un lugar destacado en este circuito de concentraciones de coches históricos desde 2015.
Lo que comenzó como una iniciativa modesta, ha crecido exponencialmente, atrayendo a coleccionistas y aficionados de diversas provincias.
Este año no fue la excepción, con la participación de más de 80 coches, 20 motos y varias furgonetas antiguos.
La jornada del 11 de agosto arrancó con la inscripción de los participantes a las 10:00 h en la Plaza Mayor, donde los organizadores entregaron un obsequio especial a cada uno de ellos.
Este detalle, aunque sencillo, refleja la hospitalidad y el compromiso de Villacastín con quienes año tras año se suman a esta celebración.
A las 11:00 h, la Plaza Mayor se transformó en un vibrante escaparate de historia sobre ruedas.
Los asistentes, tanto locales como turistas, pudieron admirar una amplia variedad de vehículos, desde modelos icónicos de los años 50 y 60 hasta motocicletas y camiones que evocaban épocas anteriores.
Los vehículos, pulidos hasta brillar como si acabaran de salir de fábrica, narraban historias de un pasado que sigue vivo en cada uno de sus detalles.
Competencia y celebración
El evento no solo fue una exposición estática. A las 12:00 h, un grupo de jueces expertos comenzó a evaluar los vehículos para otorgar los premios en las categorías de “Moto más antigua”, “Coche más antiguo”, “Camión más antiguo” y “Vehículo más lejano”.
Estos premios son un reconocimiento no solo a la antigüedad de los vehículos, sino también al esfuerzo y dedicación de sus propietarios para mantenerlos en condiciones impecables.
Los ganadores recibieron un lote de productos ibéricos y una botella de vino, premios que celebran la tradición y la calidad, elementos muy valorados en la región.
A las 13:00 h, los motores volvieron a la vida para un paseo urbano que recorrió las calles de Villacastín, permitiendo a los habitantes del pueblo y visitantes disfrutar de una procesión que era tanto un desfile como una celebración del legado automovilístico.
Comida
A las 15:00 h, los participantes se reunieron en el recinto de la Panera de Villacastín para disfrutar de una comida gratuita ofrecida por la organización. Muchos de los asistentes, se conocían desde hace años gracias a su participación en eventos similares en la región.
El momento culminante llegó a las 16:00 h con la entrega de premios, un reconocimiento al esfuerzo de conservación y restauración de vehículos que, en algunos casos, datan de hace más de un siglo.
Aunque muchos de los vehículos que participan pertenecen a vecinos del pueblo, cada año aumenta el número de participantes que llegan desde otras localidades, como Ávila, Segovia y Madrid.
La organización de este tipo de eventos implica un esfuerzo considerable, desde la coordinación de los participantes hasta la logística de la exposición y las actividades paralelas.
Los organizadores ya están pensando en la edición del próximo año, con el objetivo de superar las expectativas y seguir atrayendo a más amantes de los vehículos clásicos.
Pasado y futuro
Las concentraciones de coches históricos, como la de Villacastín, no solo son una ventana al pasado, sino también una celebración del futuro de la automoción clásica.
Estos eventos reúnen a personas de todas las edades, desde aquellos que vivieron la época dorada de los vehículos exhibidos, hasta jóvenes apasionados por la mecánica y el diseño de antaño.
