La Gimnástica Segoviana ha marcado 17 goles en dos partidos. Ese es el dato con el que se están quedando los rivales del conjunto azulgrana por el play off, aunque después se pueda relativizar la cifra alegando que tan elevado número de tantos se han conseguido ante los dos últimos clasificados de la competición. Pero la sensación que está ofreciendo el conjunto azulgrana en el arranque de la liga (salvando el primer partido en Astorga) es de tal superioridad que invita al optimismo.
Tras el 0-13 en Villaralbo, casi 900 espectadores acudieron a La Albuera a tratar de disfrutar con el equipo gimnástico. Y bien que lo hicieron desde el minuto uno, porque los locales salieron como tiros al campo, y antes de que se hubieran sentado todos los aficionados, Fernán ya había cabeceado a la red un saque de esquina bien botado al corazón del área. Poco más tarde, el jugador gallego volvió a rematar un córner, aunque en esta ocasión su cabezazo en el segundo palo se marchó arriba.
El Burgos Promesas 2000 tardó siete minutos en conseguir pasar el balón del centro del campo (se dice pasar, que no controlar), aguantando como podía el chaparrón que le estaba cayendo desde que el árbitro señalara el inicio del choque. La Segoviana percutía sobre todo por la banda izquierda, con Dani Calleja absorbiendo buena parte del juego, conectando perfectamente tanto con Fernán como con Víctor Pérez. Cierto es que pudo llegar el 1-1 si Facundo no le hubiera achicado bien el espacio a Soto en un despiste defensivo tras el saque de una falta, pero no es menos cierto que los de casa pudieron haber dejado el partido sentenciado mucho antes del descanso, con un lanzamiento al palo de Calleja, varios remates de Fernán y Kike, o un cabezazo de Chema que sacó un defensa bajo los palos.
Fue precisamente en la falta que lanzó Calleja al palo en la que el centrocampista azulgrana se resintió de sus problemas musculares y fue sustituido por Quino. La Segoviana perdió presencia en la banda izquierda, pero ni mucho menos cedió el control del partido, ni dejó de generar ocasiones.
Sin embargo, en el descuento de la primera parte, y en el único error del equipo local en todo el primer tiempo, Manu cometió una falta en la frontal, y Manzano colocó el balón en la escuadra de un Facundo que logró tocar la pelota, pero no lo suficiente. El 1-1 era injusto, pero ya se sabe que el fútbol no entiende de justicia.
Mil ocasiones Así que la Segoviana se puso de nuevo el mono de faena, y afrontó la segunda parte en el modo más ofensivo posible, con un evidente cambio de juego al volcar todo el ataque por la banda derecha, donde Borja Plaza y Kike se pusieron las botas aprovechando la bonanza de la defensa burgalesa, incapaz de despejar un balón de manera contundente cuando jugaban los zagueros titulares, y un auténtico queso de Gruyère desde que el técnico Pedro Pascual se viera obligado a cambiar a sus laterales Viti e Ivo y a su central Cachorro, además de lamentarse de la expulsión de su otro central, Jairo. Así que el Promesas jugó casi media hora con los interiores de laterales, los mediocentros de centrales, y el resto a hacer un derroche físico buscando el balón que la Segoviana monopolizaba de manera más que evidente.
Dani Arribas, que pudo acabar el partido como máximo goleador del grupo octavo, marcó el 2-1 tras un buen centro de Kike poco después de que Quino hubiera estrellado su remate en el larguero, y Rubén se encontrara al portero Marco en su lanzamiento dentro del área. Con el marcador de nuevo favorable a los intereses gimnásticos, todo fue coser y cantar, aunque el rival buscó el empate por medio de Manzano, pero se encontró con la buena colocación de Facundo.
Kike, que había visto una tarjeta amarilla por reclamar un más que evidente penalti que no fue señalado, volvió a caer otra vez en el área en otra acción en la que el árbitro ya no tuvo más remedio que señalar la pena máxima, que el ‘7’ azulgrana se encargó de transformar, dejando al partido sin más alicientes que el de comprobar cuántos goles más le iba a marcar el equipo de Abraham García a un oponente que, en lugar de retrasar líneas tratando que el castigo no fuera mayor, aún quería jugar con la ‘defensa’ adelantada, permitiendo clarísimas contras locales. En una de ellas, Dani Arribas hizo el cuarto, pero en el resto (y fueron oportunidades muy claras) los remates se marcharon por encima del larguero. Así que el partido acabó con 4-1, y la Segoviana dando de nuevo una gran imagen, pese a no tener a todos sus futbolistas disponibles. Ante el Numancia B el próximo sábado, posiblemente será otra historia. O no.
