La cita gastronómica anual de El Espinar tuvo lugar en la celebración de la Semana Cultural de la localidad, de la mano de la Asociación de Consumidores Cultural y de Atención a la Mujer, que en esta ocasión llega a la edición número veinte de este concurso. En todos estos años los consejos que en su día ofreció Tomás Urrialde, como jurado que fue del concurso durante muchas de sus ediciones, han sido asimilados por las cocineras y llevados a la práctica, como ha comprobado el jurado de este año, formado por los cocineros de la asociación segoviana, Ignacio, Jesús y Luis, al destacar la presentación esmerada de los platos, algo que hace pocos años no ocurría.
En esta edición la participación ha sido muy generosa, destacando que por primera vez el número de platos con sal ha superado al de los dulces, como venía siendo habitual. Los premios que entrega la organización no se han reducido, todo lo contrario, porque además de mantenerse todas las participantes, recibieron una compensación económica para paliar los gastos de preparar los platos.
Tras la deliberación de los profesionales, en la que emplearon cerca de una hora, el numeroso público acudió a degustar los platos, no sin antes presenciar la entrega de premios, con el resultado de, primer premio a la degustación de platos cocinados con sal, para el timbal de atún con vinagreta de encurtidos y flor de salmón, de María Victoria Díez Manso; el segundo premio fue para el pollo con piñones y almendras, de Elena Corrales Lafarga; y el tercero para la lasaña de calabacín y atún, de Laura Cañas. En el apartado de la resentación, fueron los solomillos de pollo a la naranja, de Estrella Estévez, los que ganaron.
Dentro de la sección de platos dulces, el primer premio para la degustación fue para las empanadillas dulces rellenas de membrillo, de Lola Díez Alonso; el segundo, para las torrijas de ponche, de María Victoria Díez Manso; y el tercer puesto para unos retorcidos de rechupete, de Rosa Domenech Miño, otorgando el premio a la presentación para una espectacular tarta de bolso, de Elisabeth Marín, una tarta que como el nombre indica tenía la forma perfecta de un bolso. Todas ellas, además de la dotación económica, y para celebrar la veinte edición del concurso, recibieron por primera vez un diploma.