Más de 94.000 niños se encuentran en situación de pobreza o exclusión social. Esto supone que uno de cada cuatro menores de 18 años que viven en Castilla y León, lo que supone más de tres puntos por encima del conjunto de la Comunidad, según un informe elaborado por Unicef. Estos preocupantes datos sitúan a la población infantil de Castilla y León en una mejor posición que la media nacional, que alcanza el 33,8 por ciento, aunque pone de manifiesto que la pobreza afecta en mayor medida a la infancia que a las personas adultas.
El informe ‘La infancia en Castilla y León: una aproximación a los derechos de la infancia’, elaborado por Unicef con el apoyo de la Junta la Fundación de Universidades de Castilla y León, la Universidad Europea Miguel de Cervantes y la Fundación Aranzadi Lex Nova, señala que 83.954 niños y niñas viven en hogares con bajos ingresos (22,2 por ciento), con rentas que equivalen a 15.082 euros para una familia con dos adultos y dos niños.
El gasto medio en los hogares castellanos y leoneses ha descendido entre 2008 y 2011 un 13,8 por ciento, lo que explica que un 7,4 por ciento de los hogares con niños vivía en 2012 enfamilias con baja intensidad de empleo (en 2007 era del 2,7 por ciento) y que el 1,1 por ciento pasen privaciones materiales severas, frente al 7,6 por ciento nacional.
Marta Arias, directora de Sensibilización de Unicef España, explica que «la pobreza se está infantilizando», puesto que la crisis económica está afectando en mayor medida a «familias con hijos, especialmente las numerosas, o familias monoparentales, que se ven muy perjudicadas por el desempleo o la pérdida de otros servicios y recursos que antes tenían o la subida de impuestos indirectos». Arias reconoce que al final todo eso «genera una situación que afecta muy especialmente a la infancia en términos de pobreza y de acceso a servicios, que nos parece que hay que vigilar muy de cerca».
Salud
Al mismo tiempo, el informe habla de un aumento de la mala calidad de la nutrición y de dificultades económicas por parte de un número creciente de familias para el acceso a alimentos frescos. De este modo, la crisis ha reducido la ingesta de proteínas, hasta el punto de que un 10,78 por ciento de los estudiantes de cuarto de la ESO manifiesta no haber comido carne en la última semana, el 10,78 por ciento huevos y un 11,39 por ciento pescado.
Asimismo, se pone de relieve el problema de la obesidad y el sobrepeso, que afecta a cerca de 18 de cada cien niños de la Comunidad y a más de 12 de cada cien niñas de 4º de la ESO. Aunque otros estudios ofrecen datos muy dispares, Arias señala que en todo caso señalan un problema importante que, en ocasiones, no tiene que ver con cuestiones económicas, sino con hábitos de vida, alimentación saludable.
Finalmente, el estudio hace hincapié en la educación, donde Castilla y León obtiene el mayor diferencial con el conjunto de España debido a las buenas calificaciones obtenidas en el Informe Pisa. No obstante, la responsable de Unicef insiste en la necesidad de trabajar, como está recogido en una de las conclusiones, para reducir tanto el fracaso escolar (tasa de repetición del 15,3 por ciento en 1º ESO) como el abandono temprano (21,5%). Para ello ponen el foco en no seguir rebajando el presupuesto de educación, que lo ha hecho en un 19 por ciento desde 2010.
