“Todo lo que se encuentra en el límite de lo que entendemos por arte y lo que no, hace que ese límite se ensanche, nos ayuda a escapar de las etiquetas y a derribar prejuicios. Todo eso, en realidad, ayuda a las nuevas formas de arte, el arte del siglo XXI”, afirma Rubén Martín de Lucas, un segoviano que forma parte de un proyecto sorprendente.
Boa Mistura, del portugués “buena mezcla”, surge a finales de 2001 y está formado por cinco artistas urbanos, Javier Serrano “Pahg”(arquitecto), Rubén Martín “rDick” (Ingeniero de Caminos), Pablo Purón “Purone”(publicista) y los licenciados en Bellas Artes, Pablo Ferreiro “Arkoh” y Juan Jaume “Derko”. Mezcla de formaciones, tendencias y puntos de vista que consigue un resultado único y original en sus trabajos.
Su obra se desarrolla principalmente en el espacio público y por todo el mundo, desde Sudáfrica a Noruega, y desde Berlín a Sao Paulo. Realizan intervenciones en zonas urbanas, en grandes murales, en bloques de viviendas, o en edificios industriales a los que dan un toque personal que los hace únicos. Pero no se trata solo de una capa de pintura.
“Utilizamos el arte urbano como herramienta de cambio” afirma Rubén. Y es que la identidad de muchos de sus proyectos tiene como base el componente social, con implicación de los vecinos de zonas suburbanas en los que “no esperan que todo se lo soluciones las autoridades”
Este es el caso del proyecto ‘Somos Luz’ que Boa Mistura desarrolló en el barrio de El Chorrillo en Panamá y en el que pintaron un bloque de 50 viviendas de un barrio marginal con la ayuda de los vecinos. “Las personas que participan crean unos vínculos personales muy fuertes”, señala.
Este proyecto forma parte de la exposición ‘A la sombra del árbol. Otro arte’ que el Palacio de Quintanar acoge hasta el próximo 23 de febrero y en el que se reúnen obras y expresiones artísticas que plantean la delgada línea que separa el arte y la artesanía. “rDick” lo tiene claro, “el criterio fue super acertado”, dice.
El grupo participa en exposiciones en centros de arte nacional e internacional, colabora con proyectos sociales e imparte conferencias por numerosas universidades, transmitiendo el mensaje del arte urbano “para construir ciudad. Nunca intervenimos en un espacio a no ser que seamos capaces de mejorarlo”.
¿Y en Segovia? Rubén se toma unos segundos y elige el sitio: “los silos de la antigua fábrica de Avigase pero— dice—, habría que acompañarlo de un proyecto dotacional, como un centro de creación para jóvenes o algo así”. Por soñar que no quede.
