Superar un cáncer sólo significa para el paciente el primer paso dentro de una larga senda de recuperación. Tras la buena noticia inicial, aún resta toda una serie de obstáculos físicos, sociales, laborales, psicológicos y emocionales que sortear. Para hacer más llevadero este camino nació en Salamanca hace ya dos meses la primera Unidad de Largos Supervivientes Oncológicos (ULSO) de España, una iniciativa impulsada desde el Servicio de Oncología del Complejo Asistencial Universitario que pretende dar cobertura, «de una forma eficaz y eficiente», al seguimiento de estos enfermos, como apuntó ayer el consejero de Sanidad Antonio María Sáez Aguado. El objetivo es prever en los pacientes las recaídas, nuevas neoplasias o efectos secundarios tardíos derivados del tratamiento.
El seguimiento de estos pacientes requiere la colaboración entre los equipos de Atención Primaria y Oncología. Según el momento de la enfermedad y la situación clínica del paciente, el peso de la atención recaerá más en uno u otro servicio. Durante el tratamiento activo la atención se centrará más en el hospital, mientras que los profesionales de los centros de salud cobrarán más protagonismo a medida que transcurra el tiempo desde que el cáncer haya sido tratado.
Sáez Aguado destacó que hay pacientes de alto riesgo con altas probabilidades de recaer que tienen secuelas importantes y suelen requerir seguimiento hospitalario, en muchas ocasiones por equipos multidisciplinares.
La nueva unidad pretende que los pacientes puedan ser atendidos en los centros de salud, dejando los hospitales para problemas específicos o más complejos. Así, nace la figura del «oncólogo de enlace», que se encargará de identificar a los pacientes y elaborar una hoja informativa individualizada de cada uno con las recomendaciones y pautas de seguimiento más adecuadas para cada caso.
El protocolo indica que cada paciente irá acompañado de un informe completo de todo su proceso y tratamiento, indicando los años que lleva libre de la enfermedad, además de la antes citada hoja informativa relativa al seguimiento de su tumor, en la que se especificarán los tiempos y pruebas que precisa.
Desde Atención Primaria podrán solicitarse las pruebas diagnósticas imprescindibles para el seguimiento de este tipo de pacientes y, si se detectara una recaída, el médico de familia debería contactar con la ULSO, donde se valoraría la información y, si fuese necesario, se reintegraría al enfermo a las consultas hospitalarias.
Una vez evaluado el programa, el consejero de Sanidad aseguró que el objetivo es que se extienda progresivamente a todas las áreas de salud de Castilla y León.
172 pacientes atendidos en dos meses.- Desde su puesta en marcha el pasado 7 de mayo, ya han sido derivados a la ULSO un total de 172 pacientes, 129 mujeres y 43 varones. Los tumores de mama (47,1 por ciento) y colorrectal (31,4 por ciento) han sido los más prevalentes entre el grupo. Los especialistas han dado el alta definitiva a 113 de ellos, bien para ser seguidos en Atención Primaria o bien para su seguimiento en Oncología o en la Unidad de Consejo Genético.
Según el doctor Cruz, jefe del Servicio de Oncología del Complejo Asistencial Universitario de Salamanca, cada año habrá en España 100.000 nuevos largos supervivientes de cáncer, alrededor de 7.000 en Castilla y León.
En total, se han diseñado protocolos para once tipos de cáncer: mama, epitelial de ovario, endometrio, cérvix, colon, recto, estómago, pulmón, vejiga, testículo y del área otorrinolaringológica.