Es una de las estampas clásicas de Cuéllar el fin de semana posterior a Semana Santa ver cómo las calles se llenan de ciclistas y un ambiente deportivo se adueña de la villa junto al festivo; es algo ya clásico, como lo es la ‘Clásica de La Chuleta’. Pero antes, en su jornada previa, se disputa la cronoescalada o subida al Castillo, una durísima competición que pone a prueba las capacidades físicas de los ciclistas que se desplazan hasta el municipio. Desde las 18,30 horas, los ciclistas han efectuado su salida cronometrada cada minuto en el lugar de siempre, el cruce con la carretera de Cantalejo, junto al Polígono Malriega. En este punto comienza una dura y exigente subida de dos kilómetros en los que los ciclistas tienen que demostrar su valía y capacidad, también psicológica, pues la pendiente se acentúa a medida que avanza el recorrido. Se desplazan por la Avenida Camilo José Cela para continuar por la calle Resina. Desde aquí comienza lo más duro, la calle San Pedro, que enlaza con Morería y culmina con un tramo de la calle Palacio, tres de las vías con mayor inclinación de toda la localidad.
Concretamente, de los dos kilómetros que componen la prueba, el primero cuenta con un 5% de pendiente y el segundo con un 15. Todo un reto en el que el público es clave para animar a estos deportistas de élite, valientes, que se atreven a participar. Es en estas tres vías y, sobre todo, en el cruce del arco de San Martín donde se concentran los cuellaranos tras las vallas para animar a estos corredores incansables. Las imágenes hablan por sí solas y se repiten cada año los gestos de esfuerzo y dedicación, valorados por todos los que los aplauden al pasar. El ganador recibirá hoy su premio junto al resto de la LIX ‘Clásica de la Chuleta’, otra dura prueba de 165 kilómetros que reúne a los cuellaranos.