La localidad zaragozana de Borja celebró ayer su romería al santuario de Nuestra Señora de la Misericordia, que se desarrolló con motivo de las Fiestas de San Bartolomé, «con total normalidad» a pesar de que el santuario alberga el ya famoso Ecce Homo que atrajo a un buen número de personas interesadas en ver esta obra restaurada, si bien las visitas transcurrieron «con total respeto».
Así lo explicó el concejal de Cultura del Ayuntamiento de la localidad, Juan María Ojeda, que subrayó que este acto festivo «va muy bien y con una afluencia constante» de borjanos que, cada año, participan en la romería.
El caminar de vecinos -y visitantes curiosos, cientos- para venerar a la Virgen «es fluido y correcto». «La gente se está comportando, como todos sabíamos que ocurriría» señaló el edil, aunque «sí se nota la presencia de los medios de comunicación y que viene gente diferente, más ciudadanos de fuera para ver el Ecce Homo».
La pintura mural, del artista Elías García Martínez, se ubica en uno de los muros de la iglesia del Santuario de la Misericordia del municipio zaragozano y saltó a la fama después de la restauración que una vecina de Borja, Cecilia Giménez, de 80 años, realizó de la obra. Ésta, poco a poco, se va recuperando del ataque de ansiedad que sufrió tras el revuelo causado. Eso sí, recientemente afirmó que le faltaron «dos semanas» para haber acabado su trabajo.
Dado el revuelo suscitado, el párroco de la localidad, Florencio Garcés, propuso tapar la nueva imagen para evitar «mofas» durante el pasacalles, aunque el Consistorio descartó por completo la idea.
«Era una petición razonable», apreció el concejal, «ya que en esta jornada la protagonista es la Virgen, pero decidimos que, como hasta ahora no se había ocultado, tampoco era bueno hacerlo ahora». Por ello, se protegió la pintura con una zona acotada por un cordón. Y no faltaron los curiosos y alguna broma, pero seguro que los bares lo habrán agradecido.
