Una gran rosa de cinco pétalos “floreció” ayer en la Plaza Mayor de Segovia como símbolo de unidad entre los pueblos de los continentes y expresión del deseo de que la Humanidad camine impulsada por un solo corazón hacia la paz.
La flor fue dibujada cerca de la elipse, ante la Catedral, con los cuerpos de las personas que ayer participaron en la III Marcha Universal por la Paz, un movimiento que se originó en 2006 en torno al Camino de Santiago con el objetivo es concienciar a la sociedad en la construcción de una sociedad en paz. “Creemos que otro mundo y otra manera de vivir es posible y mostramos el firme propósito de luchar por la paz de manera tranquila desde la reflexión interna de cada persona”, señaló Agustín Martinsanz como representante del colectivo solidario.
En torno a medio centenar de peregrinos caminaron durante una media de tres horas desde Espirdo, La Granja, Madrona, Abades y Valseca hasta el centro de la ciudad de Segovia. Los caminantes portando camisetas y pancartas se repartieron por cinco rutas en representación de los cinco continentes, como símbolo del camino de distintas culturas, religiones, ideologías…hacia la construcción de una sociedad más consciente y solidaria.
Alrededor de las 13,30 horas hacían su entrada en la Plaza Mayor los peregrinos, por diferentes accesos: la columna de África, que había partido de Espirdo a primera hora de la mañana, lo hacía por la plaza del Potro, la de América (Real Sitio de San Ildefonso) por Isabel la Católica (Calle Real), la de Asia (Madrona), por la calle San Frutos; la de Oceanía (Abades) por Marqués del Arco, y la de Europa (Valseca) desde Escuderos.
Una vez allí fueron formando los pétalos de una rosa y soltaron globos blancos, simbolizando un deseo de Paz, que se elevaron al cielo de Segovia.
Prácticamente todos los participantes llevaban una rosa blanca y un pequeño saco con tierra, recogida en el camino, que procedieron a depositar en un macetero. Esta ceremonia fue denominada Encuentro de las tierras “para mostrar la construcción conjunta del futuro en el reconocimiento y en la aceptación de las diferencias que aparentemente nos separan; y simbolizar la aportación de lo mejor que cada uno lleva”, explicó desde los micrófonos del kiosco de música Martinsanz.
Los actos organizados con la colaboración de la ongd AIDA (Ayuda Intercambio y Desarrollo) continuaron en los jardines de la plaza de la Merced para depositar la tierra recogida en el rosal blanco que el pasado año plantaron los participantes de la marcha organizada por el Movimiento Permanente Marcha Universal para la Paz en Segovia.
La marcha tuvo un fin solidario ya que los participantes aportaron a modo de donativo cinco euros de inscripción y un kilo de comida. Los beneficios que se obtengan de la inscripción se destinarán al proyecto “Escuelas comunitarias en aldeas sin acceso a la educación básica” de la ONG AIDA (Ayuda Intercambio y Desarrollo), una organización que trabaja para crear escuelas en comunidades desfavorecidas como son las aldeas de Bangladesh.
Al finalizar la marcha, los caminantes se reunieron en el restaurante Ventorro de San Pedro de Abanto para participar en una comida solidaria, en la que colaboró generosamente el propio establecimiento.