La defensa que la Gimnástica Segoviana puso ayer en liza en el campo del Hoyal para medirse al Cantalejo fue un destello de futuro: Javi Marcos, Rafa Montalvo, Guille y Adrián. Lejos de la dictadura de los resultados, la temporada sirve precisamente para exprimir el futuro sin temor a las consecuencias. En una tarde sin mordiente y demasiada intensidad, Guille se hizo fuerte en el centro de la zaga, acelerando tras cada control en busca del valor añadido de un metro ganado, cualquier regate de valor. Así se sacó una ruleta muy meritoria, tomando riegos en la salida de balón y asumiendo las consecuencias de que la pelota terminara en poder del rival.
La mera visita de la Segoviana a Cantalejo, de Primera Provincial, es un reconocimiento al esfuerzo personal de tantas plantillas de la categoría cada fin de semana. El cuadro briquero mantuvo con mérito el orden, con líneas muy juntas y buscando un contragolpe que no estuvo lejos de cazar Guillermo San Bruno en un par de cabalgadas meritorias, driblando camisetas azulgranas antes de probar a Facundo, que atojó con seguridad un latigazo muy envenenando.
Fue también un día importante para Dani Lázaro, muy activo en el extremo izquierdo. En busca de una mayor presencia este curso, peleó cada balón, incluido uno que salvó, desde el suelo, sobre la línea de cal para cabalgar hacia el área y sacarse un centro que no encontró rematador. Quiso asumir protagonismo, dirigiendo el esférico con personalidad en busca de respuestas, incluso en sus diálogos con el banquillo. Le faltó si cabe visión para dar algún pase entre líneas, pero entendió lo que había en juego.
El centenar de aficionados presentes en el estadio, muchos llegados desde Segovia, aplaudieron a los jugadores en su retirada a vestuarios cuando el marcador mantenía los dígitos iniciales. El físico acabaría haciendo mella en los locales y Dani Arribas marcó el primer gol de la pretemporada gimnástica 239 minutos después con un disparo desde la frontal, aprovechando a la hora de juego una pared para embocar a gol. Dani Calleja, que disputó ayer sus primeros minutos del curso tras haber parado el pasado fin de semana por un golpe en la tibia, cerró la cuenta a seis minutos del final con un penalti ejecutado sin miramientos.
A la espera de que se incorpore Ayrton, la Segoviana va afinando sus efectivos y probando el desparpajo de sus juveniles, capaces de madurar a toda marcha. El sábado (12:00) tendrán una nueva oportunidad en La Albuera en el derbi contra el Unami.