Cuando una persona está a punto de jubilarse el hastío del trabajo diario se convierte en un elemento añorado, las manías de los compañeros casi se echan de menos, y los momentos más tensos y peligrosos se transforman en dulces anécdotas.
Este es el caso de Marcelino, el protagonista de ‘Su compañero’, la tercera novela del ex guardia civil Javier Reyes Izquierdo (Madrid, 1972), que invita al lector a vivir trepidantes historias, detenciones y secuestros desde el corazón del cuartel de El Espinar, principal escenario donde se desarrolla la historia. Las páginas del libro trasladan la acción a otros puntos de la provincia, como el cuartel de La Granja.
La vida de Marcelino y la de este espinariego de adopción no son tan distintas. Reyes Izquierdo llegó destinado a El Espinar en los años noventa y desempeñó parte de su carrera en el cuerpo como agente rural para, después, especializarse en la desactivación de explosivos. Un accidente durante la desactivación de un artefacto de ETA le provocó la casi total pérdida de visión en 1998.
Casado y con tres hijos, y “tras pasar el duelo”, fue adaptándose a una nueva forma de vida en la que la discapacidad visual le sirvió para descubrir una faceta personal hasta entonces desconocida: la escritura. Además, le brindó la oportunidad de dedicar tiempo al estudio, licenciándose en Psicología en 2011, y comenzar el Grado en Geografía e Historia, que cursa en la actualidad.
Después de ‘Las lágrimas de Gorka’ (2010), y ‘Esperanza ciega’ (2012), el ex guardia civil presentó su tercera novela—editada por ViveLibros— en el Centro Cultural de El Espinar, acompañado por el ex director de Comunicación de la ONCE, Mariano Fresnillo. “Se convirtió en una tarde de sorpresas para mí”, explica.
Y es que, Reyes Izquierdo pudo “escuchar” la voz de algunos de los personajes de sus novelas anteriores, utilizando a la inversa el sistema que él usa para escribir, el programa JAWS, que transcribe la voz.
La tarde de la presentación estuvo llena de sorpresas, reencuentros con compañeros y amigos, como Alberto Martín Baró, padrino de sus dos primeras obras, y la excusa perfecta para comentar “chascarrillos y anécdotas de cuartel”. Las mismas que, aunque ficcionadas, aparecen reflejadas en los capítulos del libro, que ya se encuentra en los estantes de las librerías segovianas.
