Si en la asamblea constituyente de la Federación Empresarial Segoviana, celebrada en el Instituto Andrés Laguna, intervino como orador Agustín Rodríguez Sahagún, para el acto de reconocimiento a los fundadores celebrado ayer la FES quiso contar con la intervención de otro conferenciante de prestigio, el ex ministro de Trabajo Rafael Calvo Ortega, que formó parte del Gabinete de Suárez entre 1978 y 1980.
Rafael Calvo Ortega, además de compartir con los asistentes algunos recuerdos de la época, se refirió a la actual coyuntura de crisis económica, señalando que ésta no es una crisis de la que se pueda responsabilizar a los empresarios, ya que “se trata de una crisis originada en otros países y en el campo de la economía financiera, aunque se ha contagiado a la economía real”.
El ex ministro se refirió también, con escepticismo, a la creación de un Consejo Nacional de Competitividad, porque, según dijo, “la competitividad está en manos de los empresarios”, para añadir que España “tiene empresas y empresarios transnacionales, que saben cómo competir”.
Calvo Ortega habló también sobre la negociación colectiva y los problemas que se han producido últimamente en relación con este ámbito: “el problema es que se olvida la realidad y se negocia desde posiciones más propias de burócratas del Estado que de conocedores de la realidad”, sostuvo, para añadir que eso no significa “que defienda un liberalismo sin freno”.
Volviendo la vista hacia el pasado, Rafael Calvo Ortega, destacó ayer que, aunque ha habido momentos difíciles, el balance contable de estos 35 años de FES arroja un saldo positivo. El ex ministro recordó los “momentos inolvidables” que se vivieron en este país “a finales de 1976 y sobre todo en la primavera de 1977, iniciativas que culminaron con las elecciones de junio de 1977, un momento clave y unas elecciones que se significaron por la ilusión y la participación” de la ciudadanía.
Sin embargo, según comentó, los momentos posteriores “fueron de gran vacío político, porque no bastaba con crear una democracia formal, sino que hacía falta una democracia de todos los días, aclarar, por ejemplo, el funcionamiento de los sindicatos y las organizaciones empresariales”, una labor que se abordó pocos meses después en los Pactos de la Moncloa.
Calvo Ortega aclaró que lo primero que hubo que hacer fue “desmontar los sindicatos verticales del franquismo, propiciando el nacimiento de lo que se ha dado en llamar agentes sociales”; “los sindicatos históricos, como UGT y CCOO ya estaban ahí, pero la representación empresarial no estaba tan clara, de ahí la importancia del movimiento que sirvió para diseñar las organizaciones empresariales”, agregó.
