Más de 300 personas participan durante este fin de semana en Numantóbriga 2013, una ruta que une las antiguas ciudades de Numancia en Garray y Augustóbriga en Muro, ambas en Soria, a través de la calzada romana. Un total de 36 millas, unos 54 kilómetros, separan el origen y el destino de un itinerario que cruza por los que fueran campamentos romanos y en el que los caminantes interactúan con personajes de la época romana, se ambientan con la indumentaria y reviven cultura y tradiciones de hace 2.000 años.
La Asociación Amigos de Muro, con la colaboración y patrocinio de los Ayuntamientos de Soria y Ólvega, organiza anualmente una ruta con la que se recupera y difunde la calzada romana ‘Iter XXVII de Antonino’. «Hoy no hace mucho calor y se hace bastante bien el camino», comenta José Emilio Martínez, uno de los integrantes de la Asociación de Amigos de Muro y dinamizador de Numantóbriga. Martínez recuerda que el tramo de los campamentos «siempre es uno de los más duros, ya que hay pocas zonas de sombra».
«Es impresionante ver cómo recibe la gente nuestro paso», comenta Martínez, quien detalla que «en el pueblo de Calderuela que está casi deshabitado nuestra estancia [ayer] es para ellos una fiesta, con discomóvil».
Desde el nacimiento de Numantóbriga dos han sido los objetivos proyectados en su desarrollo: revitalizar la calzada romana y la cultura que impregnó esta parte de Castilla y León y dar a conocer a doce pueblos de la franja ubicada más al este de la Comunidad.
