No resulta fácil ver a los ministros del Gobierno juntos en actos que no sean de carácter oficial o vinculados a sus obligaciones; por ello, La Granja fue escenario ayer de un informal «Consejo de Ministros» que en esta ocasión tiene como excusa la boda de la hija del ministro de Economía, Luis de Guindos. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, junto a la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría y los ministros de Industria y Hacienda, José Manuel Soria y Cristóbal Montoro, asistieron ayer en la ermita de San Ildefonso al enlace matrimonial entre Belén de Guindos y el economista portugués Gonzalo Díniz Méndez, encabezando la lista de cerca de 400 invitados que estaba previsto asistieran a la boda.
Con calor y rodeados de un discreto pero eficaz perímetro de seguridad, los invitados fueron llegando a la ermita en la que se celebra la tradicional «Misa de la Pera» minutos antes de las siete de la tarde, hora a la que comenzó la ceremonia. Rajoy fue estrictamente puntual, ya que fue uno de los testigos del enlace junto al hermano de la novia, y fue el único de los políticos que saludó a los periodistas que cubrían el evento con un gesto tímido pero cordial.
Poco más de una hora después, los invitados salían del pequeño templo sin la tradicional lluvia de arroz que celebra los nuevos esponsales, de acuerdo con las normas establecidas por Patrimonio Nacional para este tipo de enlaces. El presidente del Gobierno, acompañado por su esposa Elvira, fue uno de los primeros en felicitar efusivamente a los recién casados, que también recibieron las felicitaciones de los compañeros de Gobierno de su padre, el ministro de Economía.
Concluida la ceremonia religiosa, los novios y sus invitados se trasladaron hasta Madrona, donde tuvo lugar el banquete nupcial en la finca Lasmargas, un antiguo caserío convertido en un hotel con encanto en un ambiente natural, donde antes de la cena se sirvió un cóctel.
