Nueve años después de la primera edición de la Maratón de Valtiendas, uno de los dos deportistas locales que tomaron la salida, Mariano Fuente, todavía recuerda aquella jornada como si fuera ayer. La implicación de sus vecinos en el ámbito organizativo, la llegada al pueblo de todos los participantes, e incluso de la televisión, y la dureza de una prueba única, al disputarse por parejas y de noche, animaron a este fanático de la literatura a recoger todas sus sensaciones en el libro ‘Cómo correr la Maratón de Valtiendas sin red’ que vio la luz allá por el año 2005
Cuando, allá por el mes de febrero de 2002, Mariano Fuente recibió la noticia del proyecto deportivo que pretendía llevarse a cabo en su pequeña localidad natal, el municipio segoviano de Valtiendas, no dudó ni un momento en prestar su ayuda en todo lo que fuera posible. Sus vecinos habían decidido organizar una maratón coincidiendo con la festividad de San Lorenzo, en el mes de agosto de aquel año, pero la carrera incluía algunas peculiaridades: tendría lugar durante la noche y los participantes deberían recorrer los cuarenta y dos kilómetros de rigor por parejas.
La ambición de este profesor de secundaria, que compagina la docencia con su labor política (fue candidato a las Cortes de Castilla y León por la coalición Verdes y Castellanos en las pasadas elecciones), no se detuvo en la simple colaboración, sino que decidió ir más lejos: “desde el primer momento pensé en correr. Aunque llevara más de veinte años sin practicar deporte, con lo que eso conlleva, el orgullo de disputar una maratón en mi propio pueblo, delante de mi gente y por las calles en las que crecí, fue lo que me hizo decidirlo”.
No contento con eso, e impulsado por su amor a la literatura, a la que no considera un medio para evadirse de la realidad “sino el mejor camino para reflejar las situaciones personales de la vida cotidiana”, y a su devoción por la escritura, a Mariano se le ocurrió la idea de reflejar por escrito todos aquellos meses de preparación y todos los sucesos acaecidos durante la disputa de una prueba que quedó para siempre en la retina de los valtiendanos.
Así nació Cómo correr la Maratón de Valtiendas sin red, publicado en el año 2005 y que está dedicado “a mi pueblo y a su gente”. Se trata de un libro “dirigido a todos aquellos que no hacen demasiados cálculos a la hora de tomar decisiones”, y que gustará “tanto a los corredores populares, que espero se vean identificados en muchos capítulos, como a la gente de mi pueblo y de otros pueblos pequeños de los que nunca se habla pero que, con ilusión y el trabajo de todos, consiguen lo que se proponen”. Como el caso de Valtiendas, que logró colocar su nombre al lado del de ciudades como Nueva York o Berlín, que cuentan con algunos de los maratones más famosos del mundo, en todas las revistas especializadas de aquel año gracias a una prueba que, por si esto fuera poco, contó con la presenta de distintas televisiones que mostraron al día siguiente las imágenes del pequeño pueblo segoviano para todo el país.
Además de las vivencias propias de su autor, la obra incluye algunos pasajes históricos en los que se muestra el nacimiento de esta bella prueba durante la batalla entre persas y griegos hace más de 2.500 años y, también, la trayectoria de los grandes campeones de esta modalidad, como Abebe Bikila o Spiridon Luis, que “pese a haberse convertido en los héroes de la Maratón, no tuvieron una vida nada fácil. De ahí la dureza de un deporte cuyo esfuerzo y sacrificio no se corresponde para nada con los logros obtenidos” lamenta el autor.
Los meses de preparación para la carrera fueron muy duros, aunque nada es comparable, según Mariano, al transcurso de la carrera. Según el, entrenamiento necesario para este tipo de pruebas hace que el deportista esté en contacto permanente con la naturaleza y conozca los bellos parajes que le rodean. Gracias a ello, “acabará conociendo la realidad en la que vive, lo que le permitirá integrarse en ella mucho mejor. Mediante este proceso puedes llevar a cabo una reubicación dentro de tu comunidad y de tu propia vida”.
Pese a la dureza de esos meses de entrenamiento, nada es comparable al calvario que se atraviesa, especialmente, durante la segunda parte de la carrera. Lo que empieza siendo un camino de rosas, acaba por convertirse en sufrimiento extraordinario que, en su caso, no habría podido soportar “sin la ayuda de mi compañero. El hecho de que la carrera fuese por parejas supuso una gran ayuda para mí y es que sin el apoyo de César no habría podido terminar”.
Pero, una de las características principales de esta prueba es, no sólo la generosidad entre los miembros de la misma pareja, sino “el compañerismo existente entre todos los corredores populares. En carrera, llega un momento en el que no importa la rivalidad, sino que todos los participantes corren por un mismo objetivo. Eso, unido al apoyo del público, engrandece todavía más esta modalidad”.
A lo largo de los cuarenta y dos kilómetros, los atletas atraviesan muchas fases en las que la fatiga va haciendo mella, hasta llegar a un punto en el que “el aspecto físico y el mental son igual de importantes. Durante aquellos interminables momentos, mi objetivo era tener la cabeza ocupada, recordando cualquier cosa que se me viniera a la mente pues, mientras trabaja la memoria, no trabajan las piernas”.
Dolor, sufrimiento, agonía, desánimo…una mezcla de terribles sensaciones que desaparecen durante los últimos metros para dar paso “a una fuerza extraordinaria al cruzar la meta. La autoestima se dispara y es una sensación que sólo entienden los que terminan”. Por eso, y pese a todo ese calvario, es una actividad “que recomendaría a todos y que, si yo lo pude conseguir, está al alcance de todos si se lleva a cabo con esfuerzo y dedicación”.
Pero si hay algo que Mariano Fuente nunca olvidará de aquella experiencia es la implicación de todos los vecinos del municipio, “la gente se unió como nunca antes lo había hecho. A través del libro he querido reflejar esos momentos en los que un pequeño municipio levantó de la nada un evento que parecía inalcanzable en un principio”. Y es que, los valtiendanos “colaboraron en todo lo que hiciera falta y el paso del tiempo ha provocado que la carrera se viviera como una fiesta más y como una excusa para reunir de nuevo a la gente que había tenido que dejar el pueblo”.
De hecho, muchos de ellos aparecen reflejados en el libro, porque el autor ha tratado “de incluir a muchos vecinos y que éstos representen a todos. Por eso, espero que mis vecinos se sientan identificados algo que, por lo que he podido percibir, así lo hacen”.
