«Sin la verdad del matrimonio, el organismo vivo que es la sociedad se desintegraría». Así de contundente se mostró el cardenal arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, Antonio María Rouco Varela durante su Homilía de la Misa de las Familias que se celebró ayer en la Plaza de Colón de Madrid.
El prelado, que concelebró la Eucaristía junto a unos 40 cardenales y obispos de España y Europa, subrayó durante su alocución que «ignorar» y «despreciar» la verdad del matrimonio como «fundamento de toda sociedad que quiere y trata de edificarse de modo justo, solidario, profundamente humano y fecundo» es «poner en juego su misma viabilidad histórica».
El aborto fue otro de los temas sobre los que el cardenal quiso hacer hincapié en su Homilía y aseguró que solo «el amor de la familia hará posible terminar con esta estremecedora tragedia practicada masivamente desde los años setenta del pasado siglo en la práctica totalidad de los países europeos, incluida España, al amparo de una legislación primero despenalizadora del mismo y, luego, legitimadora».
Asimismo, añadió que los hogares cristianos son el antídoto contra las «dramáticas situaciones que derivan de la extrema facilidad con que se llega al divorcio, se rompen las familias y se somete a sus miembros más débiles, a los niños, a una dolorosísima tensión interior que tantas veces les destruye por dentro y fuera».
En la actualidad, según remarcó, es necesario recordar la verdad de la familia humana y actualizar la doctrina de la fe sobre la verdad del matrimonio «quizá mucho más» que en la apertura del Concilio Vaticano II. Por ello, el cardenal animó a los esposos a «ser fuertes» y «valientes en la fidelidad y en la renovación constante» de su «amor fecundo».
Asimismo, instó a la Iglesia a no dejar solos a los hogares «en esta situación tan dramática» por la crisis que, además de a la economía, afecta «a su reconocimiento social, cultural y jurídico».
Por ello, Rouco Varela hizo hincapié en que «solo la familia concebida y vivida en la plenitud de su verdad» despeja «el horizonte de la esperanza para el hombre y la sociedad» de este tiempo.
Asimismo, según explicó, el denominador común de los que no aceptan la verdad del matrimonio es negar a Jesucristo.
Como cada año desde que en 2006 los dirigentes de la Iglesia española decidiesen reunir a sus fieles en la capital para celebrar la fiesta litúrgica de la Sagrada Familia, miles de personas asistieron a esta jornada que comenzó pasadas las 10 de la mañana. El primero en intervenir en esta fiesta católica dedicada a ensalzar el valor de la familia en la sociedad fue el fundador del Camino Neocatecumenal, Kiko Argüello, que animó a los asistentes «a dejarse convertir por Dios» para sacar a Europa de los males que le acechan, como el adulterio o los abortos.
Tras él, y pocos minutos antes del saludo del Papa Benedicto XVI y de la misa celebrada por el cardenal Rouco Varela, el obispo de Alcalá, monseñor Reig Pla, afirmó que las familias cristianos «quieren ser motivo para la esperanza» en la crítica situación por la que atraviesa el país.
También dirigió unas palabras monseñor Vicenzo Plagia, el presidente de Pontificio Consejo para la Familia. El prelado recordó que María y José tuvieron problemas, «como los que planean sobre la sociedad actual», pero no necesitaron de bienes, o de una casa, para formar un auténtico hogar.
