La Consejería de Sanidad reforzará las medidas de seguridad de los centros de Sacyl para lograr reducir las agresiones a los trabajadores que en un año bajaron un siete por ciento, al pasar de 357 a 331. En concreto, está prevista la implantación progresiva de botones de alarma en los ordenadores de los centros de salud, de modo que ante cualquier situación extrema el trabajador lo pulse y salte una alarma en el resto.
Así lo explicó ayer el consejero del ramo, Francisco Javier Álvarez Guisasola, minutos antes de presidir la reunión del Observatorio Regional contra las Agresiones, donde también se acordó iniciar expedientes sancionadores a los usuarios por agresiones con multas cuantiosas, faltas de respeto al personal, incorrecto uso de las instalaciones y los servicios sanitarios, así como por coacciones y amenazas. Además, en breve se iniciarán los expedientes sancionadores en aquellos casos en los que las agresiones no constituyan un hecho penal. A estas dos medidas se sumará la realización de una encuesta de satisfacción a los profesionales, con el objetivo de conocer su opinión y diseñar nuevas acciones.
Asimismo, se reforzará la asistencia jurídica a los profesionales, con el fin de que denuncien los casos. Para ello, se remitirá una carta a todos los trabajadores de Sacyl para que conozcan sus derechos y sus posibilidades para actuar frente a una agresión, precisó Álvarez Guisasola, quien destacó que se avanza por el buen camino y confió en el trabajo conjunto de todos los agentes implicados para evitar estos casos.
En este punto, precisó que se renovará el contrato de seguro de defensa jurídica para los trabajadores de Sacyl que en sus cinco años de existencia gestionó 130 denuncias, de las que 72 concluyeron en sentencias condenatorias. Ocho fueron calificadas como delito de atentado a funcionario público, lo que supone penas de prisión de entres los seis y los dos años o derivar en multas e indemnizaciones. En concreto, de las 72 sentencias, la mayor parte se concretaron en Burgos, 17; León, 13; Salamanca, 12 y Valladolid, 13. En Ávila se registraron dos; en Palencia, ocho; en Segovia, dos más; en Soria otras dos, mientras que en Zamora fueron tres.
Hasta la fecha se han instalado cámaras y alarmas en las llamadas zonas de alto riesgo. Hay 19 centros de salud que cuenta con vigilantes de seguridad; 63, con cámaras, y 170 con pulsadores antipánico fijos o portátiles. En función de las necesidades, se continuará trabajando en esta línea, al tiempo que se potenciarán los mensajes preventivos a través de una campaña en los centros.
Por lo que respecta a la evolución de las agresiones, precisó que desde que se vienen aplicando estas medidas la evolución ha caído. Entre junio de 2009 y junio 2010 -primer año completo disponible-, los incidentes bajaron un siete por ciento, al pasar de 357 a 331, y el de trabajadores agredidos, en un cinco por ciento, de 440 a 416.
Por niveles asistenciales, los incidentes bajaron «de manera significativa» en atención especializada, un 14 por ciento -de 198 a 171- y en emergencias, en un 50 por ciento, -de seis a tres-. Si bien, se experimentó un ligero repunte del tres por ciento en primaria, de 151 a 155. Por categorías, los casos bajaron en médicos y enfermeras (45 y 23 por ciento), y se mantuvieron entre los celadores. En números absolutos, los médicos fueron agredidos en 150 casos; las enfermeras, en 149; los auxiliares de enfermería, en 66; los celadores, en 32, y otras personas, en 20.
Por tipo de agresión, bajaron las físicas, del 19 al 16 por ciento, y las verbales se mantuvieron en el 65 por ciento. Si bien, subieron las amenazas, del 16 al 19 por ciento. Las causas que las desencadenaron son en primer lugar por problemas psíquicos (30 por ciento) en los que las agresiones son un síntoma, y, en segundo, por discrepancias con el criterio médico.
