El Hospital Veterinario de la Universidad de León ha llevado a cabo con éxito una intervención quirúrgica compleja e inédita en España en un burro de raza vasca de ocho meses que presentaba una fractura completa y desplazada del metatarso en una de sus extremidades posteriores.
La gravedad de la lesión y la necesidad de un abordaje especializado hizo que la dueña de Pablete, veterinaria y graduada por la ULE, trasladase al animal desde la provincia de Burgos al centro leonés, por ser el hospital referencia para el noroeste peninsular en cirugía equina avanzada.
La intervención, liderada por la jefa del servicio de Medicina y Cirugía Equina, Débora Jorge Casado, y por el veterinario especialista en cirugía ortopédica y traumatología, Norberto González, consistió en la estabilización quirúrgica de la fractura mediante la colocación de dos placas y tornillos, una técnica que permitió reducir y fijar correctamente la lesión ósea.
A la complejidad de la fractura se sumaba la dificultad de que el burro, como especie, presenta particularidades clínicas y anestésicas distintas a las del caballo, lo que incrementaba el riesgo de la intervención ante la escasa información quirúrgica disponible sobre esta especie.
“Los burros no responden igual que los caballos ni a los fármacos ni a la anestesia, ni siquiera al proceso de recuperación, lo que convierte a este tipo de pacientes en un desafío desde el primer momento”, explica Jorge Casado.
A ello se añadía el riesgo crítico de que la fractura se abriese, lo que habría empeorado de forma irreversible el pronóstico y comprometido seriamente la supervivencia del animal, de forma que, según la responsable de cirugía equina, “conseguir que la fractura se mantuviera cerrada hasta la cirugía era clave, si se abría, el pronóstico empeoraba de forma drástica, cada paso previo a la intervención fue absolutamente determinante”.
A pesar de la enorme complejidad, el paciente presentaba un factor favorable; su reducido peso en comparación con el de un caballo adulto. Casado expuso que este tipo de fracturas suelen tener un pronóstico muy limitado en équidos de mayor tamaño, donde en muchos casos no es posible una solución quirúrgica. Afortunadamente, según valoran los profesionales, “una semana después de la intervención, la evolución clínica de Pablete es muy positiva”.
La incisión quirúrgica presenta un buen estado, las placas se mantienen correctamente posicionadas y el animal, que mantiene la extremidad inmovilizada mediante un vendaje específico, camina con normalidad y realiza una vida prácticamente normal en las dependencias de la clínica universitaria, donde recibe atención y cuidados médicos continuos por parte del equipo.
Seguimiento
El equipo del Hospital Veterinario de la ULE estima que el burro permanecerá ingresado aproximadamente un mes, aunque al tratarse de un animal en crecimiento será necesario un seguimiento prolongado en el tiempo, así como nuevas intervenciones.
A partir de los tres o cuatro meses se irán retirando progresivamente las placas, porque el hueso sigue creciendo, lo que implicará “más controles, nuevas intervenciones y cuidados muy específicos” y convertirá al caso en “un gran reto tanto para el equipo veterinario como para sus propietarios”.
La responsable del servicio aseguró que no existen referentes documentados en España de una intervención de estas características en un burro, lo que “refuerza el carácter excepcional del caso”, además de tratarse de la primera intervención quirúrgica realizada a un ejemplar de esta especie en el Hospital Veterinario de la Universidad de León.
