Vecinos y amigos de Sigueruelo —pequeña localidad de menos de 30 habitantes perteneciente a Santo Tomé del Puerto— cumplen diez años de trabajo altruista para restaurar su herencia y patrimonio, a través de las populares hacenderas. Estas actividades son trabajos de utilidad común al que acude todo el vecindario de un municipio. Son comunes en numerosos municipios de Castilla y León, Asturias o el País Vasco, en los que el pueblo se organiza para limpiar caminos, acondicionar acequias, etc, siendo una oportunidad para el encuentro y la fiesta. Existen numerosas localidades que aún conservan esta costumbre, adaptándola a las nuevas realidades del medio rural.
Durante los últimos diez años, en el caso del pueblo de Sigueruelo se han realizado numerosas restauraciones y actuaciones en zonas emblemáticas del pueblo como la Fuente Honda, una barbacoa pública, la fuente de ‘El Chorrillo’, el Toril, el potro, los bancos del Paseo de la Cruz Chiquita, entre otros enclaves representativos de la localidad.
En la edición de este año se han llevado a cabo dos labores fundamentales, la restauración de todos los elementos de madera de la sede de la Asociación de Vecinos y un muro en una nueva calle, que servirá para contener las avenidas de agua y nieve. En el primer caso, el local social y zona para exposiciones temporales —ubicado donde hace medio siglo se erigía la escuela del pueblo —las mujeres han liderado los trabajos de pintura y reparación.
Desde la Asociación de Vecinos de Sigueruelo manifiestan que la labor de construcción del muro, que se ha acometido este año, complementa otro similar que se ejecutó el año pasado en la zona de ejercicios para mayores conocida popularmente como ‘Los Agapitos’. Todos los vecinos contribuyen, cada uno en función de sus conocimientos y habilidades, con la firma convicción de que el amor por sus raíces y la voluntad es la que mantendrá Sigueruelo para que rebose vida a pesar de sus pocos habitantes.
En esta ocasión, el recuerdo de vecinas muy queridas desaparecidas recientemente ha presidido los trabajos, personas que siempre contribuyeron al mantenimiento de las zonas de recreo de Sigueruelo y también de objetos con valor histórico-artístico.
Al finalizar la mañana de trabajo se ofreció una paella de la que disfrutaron todos los vecinos.
