Tito Domingo, entrenador del Unami durante las últimas diez temporadas, y que en esta última decidió dar un paso a un lado dejando el banquillo del conjunto segoviano, se mostró “dolido” por la información publicada por esta redacción acerca de los dieciséis partidos de sanción con los que fue castigado por el Comité de Competición tras el altercado que se vivió en las pistas de atletismo entre diversos componentes de su equipo y un grupo de árbitros entre los que se encontraba el colegiado que unas jornadas antes había dirigido al equipo azul frente a El Espinar San Rafael en el campo de Los Llanos.
Pero ese malestar no lo fue tanto por la información en sí, “ya que el altercado se produjo”, sino por el hecho de que “ni el Unami ni el Comité de Competición me comunicaron en ningún momento que se me había abierto expediente para que yo presentara mis alegaciones, y mucho menos que éste expediente se había resuelto. Si yo me entero de la sanción es porque me lo dice un compañero del cuerpo técnico que había estado tratando la renovación con los directivos del Unami, y por supuesto que si se me hubiese comunicado antes habría realizado alegaciones, porque no es cierto que yo amenazara a nadie”.
nada de amenazas Tito ofrece su versión de los hechos que sucedieron en las pistas de atletismo, “en la que el equipo estaba entrenando con normalidad. El grupo de árbitros pasó por el centro del campo de las pistas en repetidas ocasiones, y al final varios de mis jugadores se dirigieron a ellos. Yo lo único que hice fue ponerme entre los chicos y los árbitros para que mis futbolistas no se vieran envueltos en problemas, y no descarto que en un momento de la conversación con el colegiado no le insultara, porque sin recordar las palabras exactas estoy seguro de que lo hice, como también le dije que sin el banderín y el silbato no era tan valiente. Ahora bien, no consiento que se diga que yo le amenacé, porque esto es mentira. No me he pegado con nadie en mi vida, y si al final de la conversación ya estaba yo solo con el árbitro, que estaba otro compañero, ¿cómo se me iba a ocurrir amenazarle?”.
El entrenador en aquel momento del Unami no quiso darle más trascendencia al tema, hasta que se enteró de la sanción, “y pregunté a personas del Comité de Entrenadores y de Árbitros de Segovia si eso podía hacerse. Me dijeron que sí, y que siempre se ha comentado al principio de cada temporada que tengamos cuidado con lo que se dice a los árbitros fuera de los partidos, que también puede ser objeto de sanción”.
Al final ésta ha llegado, y el técnico, que no tenía pensado retornar a los banquillos, sí quiere puntualizar que “nadie, ni mi club ni el Comité, me informó del expediente, y considero que al no hacerlo me dejan indefenso ante una sanción que considero desproporcionada”. Tito valorará si puede recurrir la sentencia, “porque yo no soy ningún matón que vaya amenazando a nadie por ahí”.