Los buenos datos del comercio exterior de Castilla y León en los últimos años están asentados en el esfuerzo de miles de empresarios que han visto en la internacionalización la expansión natural de sus negocios, así como en el apoyo que éstos reciben de una red de 14 oficinas que la Junta tiene repartidas por el mundo, que ofrece servicios y da soporte a todo el proceso en 31 países. Si su efectividad debe medirse por el resultado, es decir, por la evolución de las ventas de la Comunidad a estos destinos, sin duda la experiencia puede calificarse de exitosa: en la gran mayoría de estos países, el ritmo de crecimiento de las ventas es dos dígitos desde su apertura con cifras que van desde un incremento del 14 por ciento en los Países Bajos, al extraordinario aumento que supone multiplicar por cinco las relaciones comerciales con Canadá.
Desde aquel 2004 en que se inició el programa de delegaciones comerciales con la apertura de oficinas en París, Londres, Düsseldorf, Varsovia, México D.C. y Nueva York, se han ido uniendo año a año otras oficinas en los países de interés para la Comunidad. La última empezó a funcionar el año pasado en Lima y se pretende que cubra el área de Perú y Colombia. Entremedias, en 2006, las antenas comerciales de la Junta se instalaron en Bruselas, para todo el área del Benelux. En 2007, le tocó el turno a Estocolmo, con competencia para todos los países nórdicos; Bucarest, para cubrir el área de Rumanía y Bulgaria; Shanghai, en China, y Casablanca, que extiende su ámbito de actuación a Marruecos, Argelia y Túnez. En el año siguiente, se abrió la única que hubo de cerrarse después que fue la de Berlín, mientras que en 2009, el Gobierno autonómico impulsó su red con la incorporación de Sao Paulo, que trabaja para Brasil y Argentina y Los Ángeles, que trabaja para todo Estados Unidos.
Son 14 oficinas y 31 países cubiertos, con una cifra de ventas que en el último año fueron de 9.127,8 millones. Pero lo que es más importante, en casi todos ellos crecieron las exportaciones. Solo se produce un saldo negativo en Estonia y en los países nórdicos, excepto en Suecia.