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Un pueblo con ermitas privadas

por Redacción
11 de diciembre de 2011
en Provincia de Segovia
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Dicen que las ermitas en pueblos y poblaciones, fueron levantadas para pedir la intercesión o amparo de los pobladores ante alguna causa, maleficio ó simplemente acto de fe (peste, rogativas, etc.). Por eso, normalmente se ubican en el extrarradio de las poblaciones, a la salida de caminos, en antiguos despoblados, o en algunos casos ya céntricas, absorbidas por el tiempo y el desarrollo de los cascos urbanos. En los casos en los que existían varias, éstas tomaban diferente orientación.

La Losa actualmente no tiene ermitas, pero si que las tuvo. Por eso para los vecinos siguen teniendo el apelativo y nominación de ‘ermitas’, al hacer referencia exponencial y verbal de las mismas. Actualmente, los edificios de las ermitas de la Virgen de Nuestra Señora de Cepones, y San Pedro de La Losa, siguen en pie manteniendo aquel testimonio.

Un paseo por el término municipal, siempre es reconfortable, por esos caminos y pagos, rodeados de cercas y vegetación arbustiva, que circundan al pueblo, y marcan un contraste de belleza, naturaleza, y panorámica; para ello es aconsejable tomar la prolongación de los mismos y llegar a estos antiguos edificios de culto, que curtieron y forjaron la pequeña historia local, desde el sur (ermita de Cepones), hasta el noroeste (ermita de San Pedro). Edificios que destacan especialmente por su orientación y artística e histórica construcción.

Las dos ermitas son de propiedad privada, desacralizadas y vendidas por la iglesia en su momento. La de Cepones, propiedad de la familia Sanchidrián, hoy vivienda unifamiliar, es conocida tanto en el municipio como en la zona, como “El Torreón”, por la altivez referencial de su torre, con tejado de pizarra, y su singular silueta de piedra de granito. Se sitúa en el cruce del municipio, desde la carretera de N-603, a casi tres kilómetros de la localidad.

Muchas personas que transitan por el lugar no saben del origen de este bonito edificio, y es normal que la confundan con alguno de los muchos chalets coloniales y antiguos que hay dispersos por la sierra. Cuando se vendió y perdió el culto, la parroquia de La Losa, trasladó la imagen de la Virgen de Cepones hasta la iglesia parroquial de San Juan Evangelista.

La Virgen de Cepones es la patrona de la localidad, y su fiesta se celebra el primer fin de semana de septiembre. Una ermita vendida y ya alejada del calor del vecindario, siempre despierta el misterio de lo que fue, pero pocos son los vecinos que tienen algún resquicio de esa memoria, sin duda histórica pero ya perecedera. Julio M. Angulo, en su libro, “Las ermitas de la provincia de Segovia”, relata en su trabajo, que “el nombre de Cepones es el de una aldea diminuta. En el siglo XVI tenía sólo 21 vecinos. Su ermita se arruinaría al despoblarse…”.

De esta parte de mayor altitud, nos trasladamos a otra inferior, para próximos al paraje de Ceponillos, como si fuera un contraste del destino Cepones-Ceponillos, acercarnos a la ermita de San Pedro de La Losa, que fue el edificio religioso más antiguo, hoy propiedad de la familia Dueñas.

Las primeras pesquisas sobre su construcción trasladan hasta el siglo XIII, al año 1250 aproximadamente, señalan algunos estudios. Es la principal reseña del despoblado de San Pedro de La Losa, y un claro ejemplo de la arquitectura románica rural segoviana. Hoy en día es un sitio bucólico, rodeado de la frondosidad de la vegetación de la zona, silueta obligada para los amantes de la pintura y de la fotografía, y memoria de la población, que acude al lugar, hoy contorneado por una valla, como especial peregrinaje en las fiestas, o paseos ciclistas.

El camino próximo a esta ermita particular, que se conserva firme, y como almacén agrícola, algunos historiadores lo describen como el antiguo paso o camino de El Espinar a Segovia, ahora cordel de San Pedro. Los detalles artísticos y de interés cultural de esta ermita son muy interesantes, subrayan los trabajos históricos, en cuyos estudios a la vez se reclama una posible ayuda institucional a favor de proteger la misma. Tras el abandono de su culto, de San Pedro, no quedó imagen, ni altares ni enseres.

Del despoblado, en la actualidad no queda restos ni rastro alguno, de aquellas edificaciones de adobes, mampostería y madera. Es por esta incidencia, la del tiempo, sus inclemencias, y el abandono de los lugares, por los que quizá haya que pensar, que hoy perviven en pie estas dos ermitas de Cepones y San Pedro, que gracias al mantenimiento privado conservan sus estructuras y que a pesar de su interés general y de ser propiedad privada, marcan el sentido religioso de la localidad, y la memoria histórica de las ermitas entre el vecindario, colección del legado espiritual que fue.

Otras ermitas del pueblo.- Juan Carlos López García, vecino de La Losa, es un escritor autodidacta. Un soñador del juego de la palabra, que la convierte en leyenda a veces novelada. Decenas de relatos le acreditan. Pero también es parte de la memoria escrita de La Losa, a través de un trabajo oral, de interés personal, resultado de la conversación cotidiana con las personas mayores del municipio, que le ha hecho extraer en diversos formatos, parte de esa intrahistoria perdida. López, aporta algunos datos sobre otras ermitas, en contraste con las dos que actualmente tienen presencia física en el término (Cepones y San Pedro). La Losa en el pasado tuvo más ermitas, de las que no se no se conservan restos de su construcción. Una fue la ermita de San Roque. “Queda como recuerdo la imagen que está en la iglesia y con la que se celebra su fiesta que, como curiosidad, no es en agosto, sino en septiembre, junto con la de la patrona, la de Cepones; dos ermitas desaparecidas que celebran con sus respectivas imágenes la fiesta juntas”, relata López. Los cimientos de la misma, permanecían hasta hace unas décadas, que se construyeron unas viviendas, si bien, la zona mantiene su recuerdo con el nombre de calle San Roque.

En la parte que se une el término con el de Madrona, en unas laderas peladas, se localizaba la ermita de San Juan el Viejo, en donde hoy se mantiene el cordel con su nombre. Otra ermita con presencia, fue la de San Sebastián , de la que queda presente el nombre del paraje que se llama Cerro de San Sebastián. Dice la leyenda en La Losa, que tras todo este rosario de ermitas, sólo queda con culto la iglesia del pueblo, con advocación a San Juan Evangelista, que era soltero, “y que por ello hay en La Losa, tanto soltero”. Su fiesta se celebrará el próximo día 27 de diciembre.

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