La Semana Santa está concebida como un camino de preparación para celebrar la muerte y resurrección de Cristo, concretada en la liturgia del Triduo Pascual que comienza hoy, Jueves Santo. Los segovianos tienen la inmensa fortuna de poder prepararse a tal fin en hermosísimos parajes cargados de belleza y espiritualidad como la huerta del convento de los Padres Carmelitas, construido y fundado por San Juan de la Cruz, que alberga el via crucis penitencial que organiza la Junta de Cofradías y que ayer volvió a reunir a centenares de personas.
La imagen del Cristo de la Buena Muerte vuelve a recuperar protagonismo desde su aparición en la procesión del Sábado de Dolores, y cargada en andas abre el nutrido cortejo de participantes en la oración que en sus 14 estaciones sirve para meditar los hechos más significativos de la Pasión de Jesús. El obispo de Segovia, César Franco, acompañado por el presidente de la Junta de Cofradías Miguel Hernández participaron en el via crucis que, pese a la masiva presencia de público, se desarrolló en un impresionante silencio.
La luz de las velas a la caída de la tarde hizo aún más cálido el recorrido de la oración, que concluyó tras poco más de 90 minutos en el oratorio situado sobre el convento, donde los participantes recibieron una postal de recuerdo ilustrada con una bonita imagen del fotógrafo de EL ADELANTADO Kamarero. El via crucis tuvo también su parte solidaria, ya que los donativos recogidos a la entrega de las velas antes de iniciar el acto serán entregados a una organización asistencial por parte de la Junta de Cofradías.
