En un día nuboso, los trajes típicos de las mujeres de Navafría volvieron a brillar, como cada vez que celebran San Sebastián, una fiesta que en los últimos años ha pasado del 20 de enero al sábado más próximo.
Al ritmo de la dulzaina y el tamboril, las principales protagonistas de la jornada, ocho mujeres que ostentan simbólicos cargos militares, llegaron a la iglesia de Navafría, al filo de las 12,30 horas. Allí tuvo lugar una eucaristía, oficiada por Enrique de la Puerta. Las ocho mujeres ocuparon lugar de privilegio. Cada una de ellas se situó en uno de los primeros ocho bancos del lado izquierdo de la nave central, acompañada por su marido o padres. A lo largo de la ceremonia estas mujeres tuvieron preferencia sobre el resto de los fieles. Besaron, antes del ofertorio, la estola del sacerdote, y fueron las ocho primeras en comulgar.
Tras la misa, la procesión, en la que este grupo de mujeres danzó las habituales jotas castellanas. Las ocho mujeres simbolizan los tres estados de la vida (cuatro están casadas, dos son mozas y otras dos, niñas). Los cargos que ostentan las casadas reciben diferentes nombres: la quitavergüenzas, la capitana, la teniente capitana y la del palillo. De las solteras, las mozas son la de la bandera y la del cuchillón; y las niñas se llaman cabo primera y cabo segunda. Cada una de ellas debe portar un atributo que la identifica (sable, cuchillo, bandera, cuchillón).
Es costumbre en Navafría que en esta procesión sean los maridos de las cuatro casadas quienes porten la imagen de San Sebastián. Tras un rápido recorrido por las calles de la localidad, en el que no faltó el lanzamiento de cohetes, a la entrada de la iglesia se procedió a la subasta de las andas y la subida de la imagen a su altar.
Y, acabado el acto religioso, la concurrencia fue a tomar limonada, elaborada por las ocho mujeres. Luego, el grupo y sus acompañantes (maridos y padres) tuvo una comida de hermandad, en ‘Lobiche’.
Los actos continuaron por la tarde. Las mujeres mudan de ropa, sustituyendo el manteo negro y el pañuelo blanco por manteo rojo y pañuelo negro, para acudir al rezo del rosario. Es norma que la comitiva se dirija, desde Navafría, al lugar donde la tradición fija la existencia de una ermita dedicada al mártir. En esta ocasión, son los padres de las mozas y niñas quienes portan las andas. Y ya en el pueblo, la fiesta se despide, hasta el próximo 1 de enero, cuando el sacerdote anuncie los nombres de quienes ocuparán los cargos en 2013.
Simbólicos cargos.- Los vecinos de Navafría sienten curiosidad por saber los nombres del ‘ejército femenino’, que posiblemente represente a aquellas otras mujeres que asistieron a San Sebastián en su padecimiento. Cada cargo es designado por quien desempeñó esa función el año anterior. Y el 1 de enero, en la misa, el sacerdote desvela el secreto, descubriendo los nombres de las mujeres que forman parte del séquito de San Sebastián.
Este año, la quitavergüenzas ha sido Ana María Berzal; la capitana, Susana Martín; la teniente capitana, Felisa del Val; y la del palillo, Celia García. Por lo que respecta a las solteras, Beatriz Escribano ha ejercido como moza de la bandera, y Estefanía Martín de moza del cuchillón. Finalmente, Celia Sánchez ha sido cabo primera y Esther Berzal cabo segunda. Todas ellas recordarán con cariño la fiesta de 2012. “Vivir las costumbres del pueblo donde tienes tus raíces es muy importante”, resumía ayer, Ana María Berzal, la quitavergüenzas.