Sigue la Iglesia en estado de shock después de que el Papa anunciara el pasado día 11 su retirada. Hace ocho años, tras la muerte de Juan Pablo II, el periodista navarro Alfredo Urdaci vendió más de 25.000 ejemplares de El cónclave, donde desentrañaba las claves de la fumata blanca. Su lectura parece obligatoria en estos momentos, si bien su autor comenta que el Colegio Cardenalicio ha cambiado mucho y el proceso de elección será «muy rápido».
Sostiene Urdaci, que no Pereira, que le sorprendió el anuncio de renuncia de Benedicto XVI… y no. Y lo explica así el exdirector de Informativos de RTVE: «Ratzinger llegó a Papa a su pesar. Es verdad que entró en el Cónclave como el gran candidato, sobre todo después de su homilía en la misa Pontifice eligendo, que se celebra antes de entrar en la Sixtina. Pero también es cierto que había pedido a Woytila ser relevado de sus funciones en tres ocasiones, y que había tenido un episodio cardiovascular (ictus cerebral) leve pero significativo. Por otra parte, Juan Pablo II dejó abierto el camino de la renuncia, de forma expresa, y manifestó en 1992 ante los cardenales su posibilidad con esta frase: «Sería hermoso que un Papa asistiera a la elección de su sucesor».
Decían que sería de transición, y ahora nos enteramos que lleva una década con un marcapasos… ¿Pensaban todos, incluido él, que iba a durar poco?
Cuando se llega a Papa a su edad, con la agenda que se tiene, con los disgustos que le han dado, lo normal es agotarse hasta la extenuación. Iba a ser de transición, decían, porque llenar el vacío dejado por Woytila era muy difícil, y porque tenía la tarea de limpiar la Curia y poner orden en la casa vaticana. Ese ha sido uno de sus grandes problemas.
¿Cree usted que habrá cuervos en el Cónclave?
No le admito el término. Habrá cardenales. Por supuesto que hay luchas de poder, pero pensar en el Cónclave como si aquello fuera la guerra en el seno de un partido político es un error. Los cardenales buscarán lo mejor para la Iglesia, como lo hicieron en 2005 y en los anteriores. Buscarán un hombre de oración, con fuerza y capacidad de gestionar una Iglesia con más de 1.200 millones de fieles. Es una tarea titánica, muy difícil, muy dolorosa en ocasiones.
¿Se explican ahora los nombramientos precipitados, como el del arzobispo Georg Gaenswein en diciembre?
No. Esos nombramientos se explican por sí mismos. Woytila nombró a Dziwis, su secretario, mucho antes de morir. Hay una tradición de dejar bien situados a los secretarios papales, sobre todo después de ver lo que le pasó al de Pablo VI, que pasó de vivir en los palacios apostólicos a tener que buscarse un cobijo. Hay casos en la vida de la Curia romana que han creado una tradición: la de no repetirlos.
¿Toca ya un Papa progre?
¿Qué es eso? Toca un Papa capaz de hablarle a los católicos y a los que no lo son con la verdad pura del Evangelio, con la fuerza de la fe, con el coraje de quienes no tienen miedo a la verdad. Pensar en esta elección en términos de política callejera es un error. Desgraciadamente, es lo que se hará, y lo que predominará, pues el discurso público está contaminado y enfangado por la política.
Hace unos días aseguraba David Gistau que primará el voto de la envidia y que por eso mismo habrá un Obispo de Roma sudamericano.
Gistau lo ignora todo sobre el Vaticano, sobre los cardenales, y sobre la Iglesia. Lee uno estos días necedades del tamaño de la cúpula de San Pedro. Eso pasa por ocuparse de estos temas un par de veces en la vida, cuando toca.
Se ve mal a Bertone.
Cuando ponen muy mal a alguien, cuando se extiende una cierta unanimidad, tiendo a pensar lo contrario de las mayorías ruidosas.
¿Algún pronóstico?
No será ninguno de los que aparecen hoy en las quinielas.
¿Es el momento de Amigo Vallejo? Sonó con fuerza en el anterior Cónclave.
No hay tradición de papas franciscanos, pero sería un candidato con condiciones.
¿Cree que Benedicto XVI pudo haberse sentido muy solo?
Quizá.
¿Tantas intrigas hay en el Vaticano? Cualquiera diría que Dan Brown está detrás…
Donde hay poder hay conspiración, decía Shakespeare. Prefiero citar a un genio que a un escritor mediocre, mal documentado, autor de historias inverosímiles que ha triunfado gracias a la simplicación y la ignorancia.
¿Qué balance hace de este Pontificado que ahora toca a su fin?
Le ha tocado dar respuesta a asuntos escandalosos como los casos de pederastia, arrinconados y ocultados durante el Papado de Woytila, y que estallaron estos últimos años con una fuerza devastadora. Llegó a ser Papa con dos asuntos prioritarios: el diálogo ecuménico y la reforma de la Curia. En ambos asuntos ha cosechado algunos fracasos. Pero su obra intelectual, su producción de obras de gran difusión sobre la figura de Jesús, su aportación teológica y sus encíclicas forman un legado de una altura eminente.
Pidió perdón por los episodios de pederastia. ¿Se van con él esas lacras?
Creo que los muros de silencio en torno a ese pecado han caído.
