Deseaba “ver mundo”. Tras acabar la universidad (estudió Ingeniería), no se lo pensó: dejó atrás Bulgaria. Durante dos años, vivió en Israel. Veselina Marinova quería ahorrar para volver y realizar un proyecto en su propio país. Pudo cumplirlo. Pero no como esperaba. Su difícil situación económica, le cambió su perspectiva. Y le trajo a Segovia. Su “imagen medieval” le recuerda a su tierra. “Me lleva allí, aunque no lo esté”, reflexiona. Aquí encuentra un vínculo con sus recuerdos.
Cuando regresó a su país, pudo ejercer como ingeniera. “También pudimos adquirir nuestra propia vivienda”, explica. Bulgaria aún era un país “en trámite”: “No te daba para tener una vida digna”. Su marido vino a Segovia con un contrato temporal. Tiempo después, en 2005, cuando le renovaron, Marinova siguió sus pasos con sus hijos.
No tardó en pasar del proceso de adaptación a la integración. Se siente parte de “la sociedad de acogida”. Primero tuvo que superar la barrera lingüística. Se dedicaba al cuidado de sus hijos. Utilizaba su tiempo para formarse. Empezó con voluntariado: pasó por Cáritas y Cruz Roja. Así fue ampliando sus relaciones sociales.
A partir de ahí, se puso objetivos: se sacó el título de Educación Infantil. Quería hacerse un hueco en el mercado laboral. Se fue creando un plan de vida “con el fin de crecer como persona y desarrollarse”. Hizo cursos de ocio y tiempo libre. Su objetivo siempre ha sido llegar al mundo educativo. Y lo logró. Ahora se siente “satisfecha”: imparte módulos de formación profesional en el Instituto María Moliner.
Es feliz aquí. Esto no quita que “siempre haya nostalgia”. Sobre su cabeza aún pervive la idea de regresar a Bulgaria. Pero solo de visita. Le une un vínculo permanente. “No puedo decir que no quiero volver, pero me siento bien en España”, sostiene. En Segovia, gracias a su esfuerzo y vocación, es capaz de dar a conocer sus raíces y cultura. Psicológicamente no es tan difícil. “Bulgaria es mi patria, pero España es mi país”, afirma.
En 2011, fundó en Segovia la Asociación ‘Rodina’. Lo hizo por una “necesidad”. A través de proyectos culturales, de integración y formación visibiliza la entidad de distintos grupos sociales. El 20 de noviembre participarán por décima vez en la Muestra Provincial de Teatro con ‘Guerra poética’. Este año, como novedad, actores españoles se meterán en la piel de migrantes. Su objetivo es crear “un puente que nos una”. Y que no vuelva a separarnos.
