Conocí a Carlos Muñoz Gordóvil hace casi cincuenta años, cuando se acababa de incorporar como Ingeniero, en el Área de Construcción de El Corte Inglés. No mucho tiempo después, se convirtió en mi cuñado y se hizo asiduo de Segovia, y un gran entusiasta de nuestras tradiciones y costumbres.
Gran amante del Arte y de la Literatura, fue siempre un incansable lector y un gran erudito en muchos temas que poco tenían que ver con su actividad profesional, pero que —sin duda— le permitían realizar esa desconexión que todos necesitamos entre el mundo profesional y el personal.
Admirador del Románico, ayudó también a que se llevara a cabo —con el Patrocinio de su entidad— la Enciclopedia del Románico, sin duda una obra de enorme dimensión y referente mundial del Arte Románico en la Península Ibérica, y que dedica tres tomos a Segovia y a su Provincia.
Su trayectoria profesional, le ha permitido ser protagonista del crecimiento de la primera empresa comercial de España y de Europa, y la que más empleo ha creado. Como Director de Expansión de El Corte Inglés, ha sido el artífice de la apertura o ampliación de más de cien centros comerciales, en las principales ciudades de nuestro país, incluyendo también a Portugal.
A nadie se le escapa que se trata de una tarea ingente y de una gran complejidad, ya que la creación de un Centro de esas características, implica un largo proceso de negociación con Ayuntamientos, Consorcios, Comunidades Autónomas y un sinfín de entidades, a las que poner de acuerdo, nunca resulta sencillo.
Sin embargo, Carlos —haciendo gala de una enorme empatía y capacidad negociadora, unidas a un trato exquisito— consiguió que se llevara a cabo un proyecto de estas características, sin parangón en la historia empresarial de nuestro país.
Debo señalar, también, que jamás ha estado implicado en conflictos de ninguna naturaleza, lo cual añade todavía más valor a su buen hacer y a su respeto por el cumplimiento estricto de las normas vigentes en cada momento.
Sin embargo, esta faceta de Carlos era muy poco conocida por muchos de sus amigos, ya que mantenía una estricta separación entre ambos mundos, y no le gustaba alardear de nada. Sus grandes pasiones fueron su familia, los viajes y Segovia; darse sus paseos matinales los fines de semana y, ¡cómo no!, tomarse un Negroni en la Plaza.
Gran amante de la coctelería italiana, eligió a este último como su favorito, y resultaba una escena frecuente los sábados y domingos por la mañana, encontrarle tomando su Negroni, sólo o de tertulia con alguno de sus números amigos, u ojeando la prensa.
Siempre estaba dispuesto a escuchar, dar un buen consejo o echar una mano a quien lo necesitara, con generosidad y paciencia, sin hacer distinciones, ni importarle el tiempo invertido.
Toda mi familia y sus múltiples amigos, estamos enormemente consternados por esta pérdida tan inesperada, ocurrida el pasado 12 de abril, tan próxima además a su reciente jubilación, que fue retrasando en distintas ocasiones, por su sentido de responsabilidad y por el inquebrantable compromiso que mantenía con la entidad, a la que dedicó la práctica totalidad de su vida profesional.
Para nosotros, era el referente, el consejero y la ayuda y el cariño que siempre necesitábamos…
Segovia, también le echará de menos…
Descanse en Paz.
