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Turégano y su fortaleza

El valle que riegan los arroyos Mulas y Valseco

por Juan Francisco Sanjuan y Fotos: José Antonio Santos
1 de febrero de 2026
El emblemático castillo de Turégano está catalogado como Monumento Nacional desde 1931.

El emblemático castillo de Turégano está catalogado como Monumento Nacional desde 1931.

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TURÉGANO

La villa de Turégano se desparrama por la solana y el valle en la confluencia de los arroyos Mulas y Valseco, entre las poblaciones de Muñoveros al este, Veganzones al norte, Otones de Benjumea al suroeste y Torreiglesias al sur, a escasos 40 km al norte de la capital provincial. Actualmente está poblada por unos 1.015 habitantes, cuyo gentilicio es tureganenses. Históricamente los moradores de Turégano han venido dedicándose a la actividad agropecuaria, agricultura de secano con algo de huerta y ganadería, con especial incidencia en la raza ovina por su vellón y producción cárnica.

La villa de Turégano debió ser como sus vecinas Coca, Cuéllar, Pedraza, Sepúlveda y otras, una de las plazas antiquísimas de los campos carpetanos de la Celtiberia en la circunscripción de los arévacos; pero no hay datos que puntualicen su remoto origen; solamente la tradición señala el origen prerromano de esta gran villa conquistada de manos agarenas por el conde de Castilla, Fernán González, quien ordenó a su primogénito, Gonzalo Fernández, la repoblación y reconstrucción del primitivo castillo, conocido hasta entonces como –Torodano–, y que ahora pasará a denominarse –Turrem-Vegam– (Vega de las Torres) de donde procedería el nombre actual, como avanzada contra el moro.

La villa y el castillo siguieron las mismas vicisitudes de aquellos azarosos guerreros de los siglos XI y XII, así como las del turbulento reinado de doña Urraca, hija de Alfonso VI el Bravo, y esposa, en segundas nupcias, de Alfonso I el Batallador, rey de Aragón y de Pamplona. Doña Urraca donó la villa y su fortaleza a la mitra segoviana, entonces ocupada por Pedro de Agén, pasando a ser denominada –Turvérgano–. Posteriormente Alfonso VII el Emperador, rey de León y Castilla, hijo y sucesor de doña Urraca y de su primer marido, Raimundo de Borgoña, y como tal, primer rey de la dinastía –Borgoña– en los reinos de León y Castilla, confirmó la mencionada donación hecha por su madre.

Según los últimos censos, Turégano tiene alrededor de mil vecinos.
Según los últimos censos, Turégano tiene alrededor de mil vecinos.

Y será en este periodo de tiempo, mediados del siglo XII, que al convertirse la villa de Turégano en la cabeza del señorío episcopal, los obispos que también eran los señores de los territorios y ejercían su jurisdicción en lo temporal, fomentaron la repoblación del señorío con ventajas fiscales. Los dominios episcopales pronto se vieron agrandados con otras posesiones, unas cercanas como Aguilafuente, Fuentepelayo, Sotosalbos y Veganzones, y otras situadas en los límites de la diócesis, como Mojados, Riaza o Laguna de Contreras. El religioso Guillermo, obispo de Segovia desde 1158 a 1170, mandó construir un palacio en la plaza para residir parte del año en su villa.

En el siglo XIV pasó a llamarse Turégano, y a principios del siglo XV, Enrique III el Doliente pasó largas estancias aquí con su Real Audiencia; también su hijo y sucesor, Juan II, pasó largas temporadas en esta bella fortaleza, y estableció en 1425 que la Real Cancillería y Audiencia tuviera su sede aquí durante seis meses al año.

En 1440 el dominico fray Lope de Barrientos, obispo de Segovia, celebró sínodo en la iglesia del castillo, en el que presentó su –Instrucción Synodal– para la formación teológica y pastoral de sus clérigos. Don Juan Arias Dávila, obispo de Segovia desde 1461 a 1497, cuya vida representa la página más brillante de la historia de Turégano, amplió la primitiva capilla bizantina del castillo hasta ocupar todo el patio de armas, levantó la airosa y elegante espadaña, reforzó las defensas exteriores del mismo y trasladó su cámara episcopal a Turégano, donde celebró un –sínodo diocesano– en 1474.

La fuente con su pilón de la plaza de Santiago, construida en 1781.
La fuente con su pilón de la plaza de Santiago, construida en 1781.

La villa adquiriría mayor renombre al abrazar el obispo, don Juan Arias Dávila, la causa de Isabel la Católica en contra su sobrina, Juana la Beltraneja, durante las luchas civiles del reinado de Enrique IV el Impotente por la corona castellana.

Durante la primera mitad del siglo XVI, entre 1511 y 1543, ocupó el sitial episcopal de Segovia el obispo, Diego Rivera de Toledo, quien realizó obras en el castillo hasta adoptar la forma definitiva que hoy se puede contemplar. En 1703 se añadió una gran espadaña barroca que hoy se puede ver perfectamente desde la Plaza de España.

Durante el reinado de Carlos III, este castillo pasó a dominio real, aunque fue devuelto a la mitra segoviana poco después, institución que aún mantiene la posesión, aunque no así el señorío, ya que la abolición de los señoríos se llevó a cabo en 1837.

La plaza de España de Turégano, con el castillo del siglo XII sobresaliendo al fondo.
La plaza de España de Turégano, con el castillo del siglo XII sobresaliendo al fondo.

En enero de 2017, el entonces obispo titular de la diócesis segoviana firmó un convenio de cesión por cincuenta años con el Ayuntamiento de la villa, representado por el alcalde del momento, con el encargo de limpiar, recuperar y mantener todo la fortaleza, incluida la iglesia que seguirá manteniendo el culto religioso.

Esta fortaleza que fue residencia real y episcopal, prisión de Estado y cuartel de tropas, aún guarda el recuerdo de varios personajes históricos que pasaron por sus salones o por sus mazmorras, como don Álvaro de Luna, que tras su destierro en Segovia, el rey Juan II se reconcilió con él, su valido favorito, en este castillo, en 1428. Pero quizá el más ilustre personaje que gozó de la hospitalidad del castillo de Turégano fuera don Fernando de Aragón, luego el Rey Católico, quien a finales en 1474 se alojó en sus estancias en vísperas de pasar a Segovia para ser proclamado rey, junto a su esposa doña Isabel I de Castilla, ya proclamada reina el día 3 de diciembre de 1474. Don Fernando sería proclamado rey consorte de Castilla el día 15 de enero de 1475 en Segovia. El famoso secretario de Felipe II, Antonio Pérez, a quien el rey imputaba la muerte del Juan Escobedo, secretario de su hermano don Juan de Austria, entonces gobernador en Flandes, acaecida el 31 de marzo de 1578 en Madrid, según algunos autores estuvo aquí varios años encerrado, esposado e incomunicado, en cumplimiento de la orden dada por el rey en julio de 1579. Antonio Pérez consiguió escapar del castillo y a marchas forzadas llegó al monasterio de Piedra en Aragón, donde se le dio cobijo.

Los soportales, una seña de identidad a lo largo de todo el territorio segoviano.
Los soportales, una seña de identidad a lo largo de todo el territorio segoviano.

De este monumental castillo de Turégano, típico ejemplar de la arquitectura religioso-militar, que en un principio fue sólo castro donde se levantó un templo, ampliado luego a castillo, y finalmente también palacio, símbolo material de la unión de la espada y la cruz en el medievo español, hoy solamente palpita allí la vida cuando la ancestral fortaleza se ve visitada por algún turista acompañado del sacristán de la villa, depositario de las llaves del lugar. Fue declarado Monumento Nacional en 1931.

Pintores y fotógrafos han difundido por todo el mundo la imagen de este castillo-iglesia, cuya masa y color rosa de las piedras que lo conforman destacan orgullosamente en el paisaje que le rodea, y que ha presidido el cotidiano vivir de la villa con sus ferias y sus festejos.

En esta ancestral villa en tierras castellanas se puede y debe degustar el sabroso cordero asado en los establecimientos hosteleros del lugar.

La fortaleza está construida sobre un promontorio.
La fortaleza está construida sobre un promontorio.

Patrimonio histórico-artístico. El Castillo Rosa se eleva majestuosamente sobre la solana al norte de la villa cuan fortaleza protectora de los moradores que la sirven a sus pies, protegida ella misma por su recinto murado realizado tras la batalla de Alarcos en 1195, cuyo núcleo principal para levantar la fortaleza a su alrededor fue la iglesia de San Miguel. Desde 1994, la gestión del castillo corresponde al Ayuntamiento de Turégano, excepto la iglesia, que sigue bajo control de la diócesis.

Iglesia de San Miguel se ubica dentro de la estructura fortificada del corazón de la mota, y aún hoy sigue celebrándose misa. Fue construida sobre el solar de lo que fue un castro celtibérico durante el primer cuarto del siglo XII por orden del entonces obispo de Segovia, Pedro de Agén, con fábrica románica de tres naves, a la que en el siglo XV se le agregó una espadaña. La espadaña que hoy contemplamos sobresaliendo de la masa de la fortaleza fue erigida en 1703.

La iglesia románica de Santiago Apóstol fue declarada BIC en 2023.
La iglesia románica de Santiago Apóstol fue declarada BIC en 2023.

La iglesia de Santiago fue construida en el siglo XIII con fábrica románica en una sola nave y torreón campanario que se eleva sobre el crucero. Alberga en su interior un notable retablo mayor barroco y el sepulcro de los Cabeza de Vaca, una renombrada familia que moró en la villa muchos años.

La Plaza de España. Se sitúa en el centro de la villa, lo que la convierte en el epicentro de la vida cotidiana e historia de esta hermosa villa desde el muy lejano pasado.

No en balde, siempre ha sido el escenario donde se celebraban las ferias, mercados, las corridas de toros del municipio y otros eventos que tanta importancia adquirieron en la villa.

Desde la calle Real se puede ver la parte trasera de la iglesia de Santiago.
Desde la calle Real se puede ver la parte trasera de la iglesia de Santiago.

Esta espaciosa plaza tiene unas características muy peculiares, pues no es cuadrada, rectangular o redonda, más bien parece un gran ensanchamiento en ambos lados de la vía que la atraviesa, hoy carretera nacional, limitada en sus laterales por el caserío con soportales adintelados sobre vigas de madera apoyadas en 104 pilares de piedra, presidida por el Ayuntamiento y la compañía de la iglesia de Santiago y el viejo palacio episcopal.

Celebra sus fiestas: En honor del Dulce Nombre de María, el primer fin de semana de septiembre, y San Andrés, el fin de semana más cercano al 30 de noviembre.

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* Juan Fco. Sanjuán Benito

www.juansanjuanbenito.es

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