En el mes de julio del pasado año 22 personas perdieron la vida en accidentes de carretera y 11 resultaron heridas graves. La Subdelegación del Gobierno recuerda que está demostrada la relación entre consumo de alcohol, incluso a bajas concentraciones etílicas, y la reducción de la capacidad de conducción que se refleja en el deterioro de la atención, de las funciones visual y auditiva, perturbaciones en el campo perceptivo, cansancio, somnolencia o fatiga muscular y los accidentes de circulación. Por ello durante el período de tiempo comprendido entre los días 14 y 20 de julio la Dirección General de Tráfico llevará a cabo una campaña especial de intensificación de pruebas de alcoholemia y drogas.
Tanto los agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, como los agentes de las Policías Locales de los Ayuntamientos adscritos a la campaña aumentarán los controles sobre dicho factor de riesgo, con el objetivo de realizar unas 4.000 pruebas diarias de alcoholemia y drogas a conductores que circulen por las carreteras, con un total aproximado previsto de unas 28.000 pruebas.
Las pruebas no sólo se realizarán en horario nocturno, sino también en horas del mediodía, para que los controles resulten disuasorios de ingestión de bebidas alcohólicas durante las horas posteriores a la comida, según informa la Subdelegación del Gobierno.
Informes del Observatorio Europeo para la Seguridad Vial (ERSO) muestran que alrededor del 25% de todas las muertes en carretera en Europa están relacionadas con el alcohol, mientras que, aproximadamente, sólo el 1% del total de kilómetros recorridos son conducidos por personas con 0,5 g / l de alcohol en la sangre o más.
En el año 2013, según consta en la Memoria del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, se realizaron análisis toxicológicos a 557 conductores fallecidos en accidente de circulación, presentando 240, el 43,09% de ellos, resultados positivos en sangre a drogas y/o psicofármacos y/o alcohol. Por otra parte, los datos proceden del proyecto europeo DRUID ( «DRiving Under Influence of alcohol and Drugs», conducción bajo la influencia de alcohol y otras drogas) indican que conducir después del consumo de sustancias psicoactivas es un hecho frecuente en España, alcanzando el 17% de los conductores españoles.
Durante la última campaña especial sobre control de tasas, a primeros de junio de 2014, fueron denunciados 186 conductores en los controles de alcoholemia y 40 conductores en los controles de drogas efectuados por la Guardia Civil de Tráfico en las provincias de Castilla y León.