Ayuntamientos, asociaciones y voluntarios se esfuerzan en mantener las tradiciones que han ido perdiendo peso en estas fechas por la irrupción de las nuevas costumbres, en muchos casos procedentes de países anglosajones. Los efectos de la crisis no han impedido que se mantengan vivas las cabalgatas de Reyes Magos, con las que suele darse por finalizada la programación navideña y el período de vacaciones escolares.
Pocas actividades movilizan a tantos voluntarios para organizar el desarrollo de esta costumbre que tiene a los más pequeños como los grandes protagonistas. Y son pocos los municipios que renuncian a la organización de recorridos con los tres magos.
La Cabalgata más numerosa en la provincia es, lógicamente la de Segovia capital. Pero en generosidad se encuentran en los primeros lugares otros consistorios de la provincia. Es el caso de El Espinar, donde se entrega a los niños empadronados, con edades entre dos y nueve años, regalos adquiridos por el Ayuntamiento, y llegan a contabilizar hasta 600 presentes.
Algunos menos entrega el Ayuntamiento de Valverde del Majano, donde los magos —que hacen una primera visita a la Residencia de Ancianos y al Belén Viviente— agasajan a los pequeños empadronados con un juguete y una bolsa de chucherías. En este último caso hacen una distinción entre aquellos que son celíacos y los que no para poder tratar a todos por igual y que no sientan discriminaciones. El Ayuntamiento de Sepúlveda también tiene por costumbre regalar algo a los niños de entre uno y siete años que acuden a la cabalgata.
La villa de Cuéllar se lleva la palma a la hora de movilizar a voluntarios, pues son varios centenares los que participan en el recorrido de la Cabalgata. Los magos, además de visitar la residencia geriátrica, atienden las peticiones de los más pequeños, con la ayuda previa de sus padres.
Cerca, en Cantalejo, también el Ayuntamiento cuenta con voluntarios cuya identidad es una incógnita para grandes y pequeños. Unos años colaboran los quintos, otras veces son miembros de las asociaciones locales. Al día siguiente, el 6, los Magos entregan, tras la misa, dulces a los más pequeños. En total se reparten más de 300 bolsas.
Los quintos tienen la responsabilidad todos los años en Cabezuela, de representar a los Magos en la Cabalgata y en el Belén Viviente que se representa en el día de Navidad y en el de Año Nuevo. Y también los quintos se encargan de la celebración de esta tradición en Carbonero el Mayor.
Voluntarios son también muchos de los integrantes en la Cabalgata de Valsaín, donde participa el Ampa del colegio La Pradera.
La falta de medios personales obliga a algunos ayuntamientos a unir esfuerzos para organizar cabalgatas que recorren varios municipios. Es el caso de la Comunidad de Fuentidueña: San Miguel, Fuentepiñel o Torrecilla comparten su carroza montada sobre un trailler. Otro tanto ocurre en Duruelo, Cerezo de Abajo, Cerezo de Arriba, Castillejo de Mesleón, Sotillo y Santa Marta del Cerro. O los pueblos agregados al Ayuntamiento de Pedraza, desde donde se organiza el recorrido por La Velilla y Rades de Pedraza.
