La celebración de un evento casi único en la provincia de Segovia animó a miles de personas a visitar ayer la localidad de Navafría, a la que al mediodía era prácticamente imposible acceder en coche ante la avalancha de aficionados al mundo del caballo que se dirigían al recinto de las Eras. A pesar de las bajas temperaturas, Navafría se convirtió ayer de nuevo en referente del ganado equino, un sector que pierde presencia, pero no afición, y la localidad es un claro ejemplo.
Este año la feria ha reunido a unos 100 animales, la mayoría en corrales instalados por el Ayuntamiento, y el resto sueltos, a la vista de los posibles ganaderos que aprovechan estos eventos para adquirir ganado. A través de esta cita anual, que se desarrolla el segundo domingo de noviembre, el Ayuntamiento de Navafría trata de recuperar el tradicional mercado de ganado equino que en esta zona representaba una importante parte de las actividades forestales, ya que se empleaba para el arrastre de madera de los pinares de Segovia. Ganaderos de Castilla y León y de los municipios cercanos de Madrid se acercan todos los años a Navafría para contemplar el ganado. Los ganaderos confiaban en que el volumen de ventas fuera bueno, mientras que los visitantes también pasearon por los puestos de feriantes instalados juntos a los corrales de los animales, con complementos del mundo del caballo, productos de alimentación, ropa y juguetes.
Tradicionalmente la feria anual de Navafría sirve para marcar el fin de la temporada en que las yeguas han estado pastando libremente por los montes de la zona desde la pasada primavera. A partir de ahora, con la llegada de las nevadas y la ausencia de pasto, los animales se bajan al pueblo para ser cuidados en los corrales y prados del municipio.
La feria ha querido rendir este año homenaje a los creadores e impulsores del evento ganadero. Así, en el transcurso de la feria se inauguró una placa en agradecimiento a los ganaderos y a la corporación municipal que organizaron el certamen ganadero. En la placa aparece el nombre del alcalde de la corporación que entre los años 1970 y 1971 impulsó el evento, Mariano Cervel Torres, así como el de Pablo Escrivá de Romaní, vecino de Navafría, que entre los años 1988 y 1991, logró que la feria se mantuviera, cuando estuvo a punto de desaparecer por el mal momento que conllevó la peste equina. En el acto participó el propio Mariano Cervel, que recordó los inicios de la feria, y familiares de Pablo Escrivá, ya fallecido. También asistió el delegado territorial de la Junta de Castilla y León, Javier López-Escobar, que acompañó a la alcaldesa de Navafría, Carmen Lobo.
El Ayuntamiento de Navafría pretende mantener la tradición de la ganadería equina con este tipo de ferias, y este año ha tratado de incentivar a los ganaderos participantes con un sorteo de premios en metálico que completó el evento ganadero.
