Los brindis y obsequios navideños a coste del erario público brillarán por su ausencia estas navidades. Las instituciones aplican el «tijeretazo» impuesto por la crisis y son mayoría las que se han esforzado este año, más que nunca, en recortar vinos navideños y otros gastos superfluos. Los empresarios también se han visto forzados a reducir el capítulo de gastos para obsequiar a empleados y clientes. El número de cestas navideñas se reducen. Los lotes ya no son lo que eran. En unos casos, son más pequeños; en otros, el número de productos se mantiene, aunque baja su calidad. Y los regalos publicitarios a los clientes, aprovechando la Navidad, se han suprimido de forma drástica.
Aunque todas las instituciones presumen de austeridad, unas lo son más que otras. En el Ayuntamiento las Navidades son solo unas fechas en el calendario. Hace cuatro años se suprimió el “vino navideño» al que se invitaba a los casi 500 empleados del consistorio, que suponía un gasto de más de 2.000 euros. También se suprimió, hace tres años, la comida de la corporación y hace dos el modesto obsequio que, en las fechas navideñas, recibían los funcionarios. El último regalo navideño fue un «Kit Zen», compuesto por velas aromáticas, según recuerda el jefe de Gabinete de Alcaldía, Ignacio Martín Granados. De momento la crisis no ha roto la tradición de tener un «detalle» con los funcionarios en su fecha de cumpleaños.
El «tijeretazo» en el Ayuntamiento, según Martín Granados, se produce desde hace tres años, cuando los ediles ‘liberados’ se congelaron el sueldo y después lo recortaron, entre un 5 y un 10%, y se redujeron a la ‘minima expresión’ los gastos de protocolo.
Desde hace cuatro años ya no se celebra el vino navideño conjunto que ofrecían a los periodistas las cuatro instituciones: Ayuntamiento, Subdelegación del Gobierno, Junta y Diputación.
Sin embargo, como todos los años, también éste, el alcalde, Pedro Arahuetes, celebrará la tradicional cena con los periodistas que cubren la información municipal. Hace años que los informadores no reciben del alcalde ningún obsequio. Tampoco lo recibirán en esta ocasión, el próximo día 22. Antes, la cena se celebraba en un afamado restaurante del centro de la ciudad. Desde hace tres años el ágape se localiza en establecimientos más modestos, en las afueras, y los bistecs y el cochinillo se han sustituido por un surtido de «raciones». Martín Granados elude concretar el coste de la cena con los medios de comunicación, aunque subraya que el precio por persona es «modesto».
La crisis también se refleja en el número de christmas navideños que recibe la Alcaldía. El Ayuntamiento ha sustituido tarjetas por correos electrónicos y de las tres cajas con christmas que acumulaba el despacho en años anteriores, este año solo hay una, que está cubierta apenas a la mitad. Asimismo, los obsequios que se reciben en el despacho del alcalde se han reducido de forma drástica; una mala noticia para quienes, cada año, van destinados estos regalos: el Banco de Alimentos, las residencias de ancianos y los servicios de policías y bomberos que hacen guardia en Nochebuena.
La austeridad también está instalada en la Delegación Territorial de la Junta de Castilla y León en Segovia. Era tradición que cada servicio territorial ofreciera un vino de Navidad a sus funcionarios y, en algunos casos, un pequeño obsequio, como una corbata o un juego de escritorio.
Sin embargo, la crisis ha hecho que, desde hace cuatro años, los vinos y regalos se suprimieran. Es más, ahora todos los almuerzos y cenas navideñas con sello de la administración regional, incluso a las que asiste el delegado territorial, Javier López-Escobar, se pagan «a escote». Así ocurrió el pasado viernes, con la comida que celebraron en Valverde los miembros de la Comisión Territorial de Coordinación, a la que asistieron una veintena de funcionarios, entre jefes de servicio, jefes de departamento y gerentes. Todos acudieron en coches particulares, también el delegado territorial, que solo utiliza el coche oficial cuando el protocolo lo exige. Y también se pagó «a escote» la cena que, ese mismo día, reunió al personal de la Delegación Territorial. Y un ejemplo más de austeridad: la felicitación navideña oficial de la Delegación ha sido electrónica y de elaboración propia, a diferencia de años anteriores.
De las tres administraciones, la Diputación es la que menos ha introducido la tijera. Este año la institución provincial mantiene el vino navideño que ofrece a los funcionarios en el propio palacio de la Diputación. El próximo viernes, día 23, se darán cita en el patio de la Diputación en torno a 300 empleados de la institución provincial: unos 120 que trabajan en los servicios centrales de la institución, a los que se añadirán otros 70 funcionarios adscritos a servicios sociales y otro centenar de invitados.
Aunque el vino navideño se mantiene, lo cierto es que su importe se ha recortado este año un 20%, según aseguró ayer el jefe del Gabinete de Presidencia, Alberto Orejas. El coste de este ágape rondará los 3.000 euros. «Nosotros somos la Diputación más pobre de España, pero hay que entender la austeridad en su justa medida, los empresarios de hostelería siguen viviendo y lo normal es ajustar a la baja el importe del vino, pero no suprimirlo», apuntó Orejas, quien, en la misma línea, aseguró que el único obsequio que regalará la Diputación por Navidad será una agenda que entregará a los alcaldes de la provincia y a los periodistas segovianos. «No es un regalo institucional sino una herramienta de trabajo», argumenta. La Diputación edita unas 500 agendas y el gasto ronda los 3.000 euros.
