Se les agota el tiempo a los agentes sociales para firmar la reforma laboral. Ya no hay peros que valgan. Y es que la vicepresidenta primera del Gobierno, ministra portavoz y de la Presidencia, Soraya Sáenz de Santamaría, les emplazó ayer a llegar a un acuerdo este fin de semana sobre los temas «troncales», porque el lunes «acaba el plazo» y porque los acuerdos alcanzados hasta ahora son «insuficientes».
Sáenz de Santamaría apeló a la responsabilidad de patronal y sindicatos y les pidió que piensen en los millones de parados que tiene el país a la hora de sentarse a negociar la reforma laboral.
«El primer objetivo de un español con responsabilidades políticas, sindicales y empresariales debe ser poner todo de su parte para crear empleo. Los ciudadanos nos están observando a todos, también a empresarios y sindicatos», subrayó la vicepresidenta, que recordó que el Gobierno sí ejercerá su responsabilidad si no llegan a un pacto «amplio» antes del lunes.
Sáenz de Santamaría aseguró que, hasta el momento, los acuerdos que han alcanzado los agentes sociales son «insuficientes» y se refieren a temas «muy puntuales» y citó, entre ellos, la solución extrajudicial de conflictos, el traslado de los festivos y las mutuas.
Sin embargo, la vicepresidenta lamentó que, de momento, no hayan llegado a soluciones en los temas «troncales» de la reforma: contratación, flexibilidad interna y externa y negociación colectiva.
«Tienen este fin de semana para intentar fortalecer ese acuerdo, estaremos pendientes de su evolución, pero el lunes acaba el plazo», dejó claro la mandataria, que espera que los agentes sociales trasladen el lunes qué más han conseguido en estos dos días que restan para negociar.
A partir de ahí, explicó Sáenz de Santamaría, se valorará «la profundidad y el alcance» de los acuerdos sociales y el Ejecutivo tomará sus decisiones, con la firme voluntad de sacar adelante la reforma laboral que necesita España.
Al ser preguntada por si el Gobierno está pensando en poner en marcha una especie de contrato de crisis, la vicepresidenta rehusó aclararlo alegando que no quiere condicionar la negociación entre los agentes sociales. Eso sí, una vez acabe el plazo dado, el Gabinete explicará lo que considera que debe incluir la reforma laboral.
Por su parte, el secretario general de UGT, Cándido Méndez, aseguró que los sindicatos «han hecho todo lo que han podido y más» en favor del acuerdo con los empresarios para pactar la reforma laboral, y se negó a hablar de «fracaso» del diálogo social. No en vano, recordó, ambas partes han sido capaces de llegar a seis acuerdos que, a su juicio, no deben minusvalorarse.
El líder de UGT detalló algunos de los «sacrificios» que estaban dispuestos a hacer los sindicatos para preservar el empleo durante los dos próximos años, que se presentan más difíciles. Así, recordó que ofrecieron a la CEOE moderar salarios, incluso por debajo del IPC durante 2012 y 2013, a cambio de una serie de «contrapartidas» y de una cláusula de revisión salarial para 2014 que compensara a los trabajadores por el poder adquisitivo perdido.
Por otro lado, el secretario general de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, pidió al Gobierno que precise qué reforma laboral quiere y avisó de que la propuesta de la CEOE sería un error. Según explicó, de ponerse en funcionamiento las propuestas de la patronal, que incluyen, entre otras cosas, congelación salarial y un despido mucho más barato, «se debilitarían mucho las condiciones en las que la gente presta su trabajo».
