Pedraza celebró ayer el único encierro de la localidad, primero en el trazado campero efectuado por la dehesa cercana guiada la manada por los caballistas, para después pasar al trazado urbano. Durante el recorrido dos toros se dieron la vuelta en el arco de entrada al pueblo, provocando momentos de tensión pero que no provocaron ningún percance.
En la dehesa un caballista resultó herido en un brazo tras caer de su caballo al recibir el animal un puntazo de uno de los astados en el monte cercano a la población. La manada llegó compacta al inicio del encierro y subieron las primeras rampas con una marcha tranquila, hasta la entrada en el arco de entrada a la localidad, donde según los asistentes, los aficionados “llamaron la atención a dos toros desde las talanqueras”, provocando que los astados diesen media vuelta tras golpear varias veces contra la valla cercana y bajaran varios metros hasta una de las curvas del recorrido. Tras soltar a los bueyes en busca de los dos toros descarriados y con la ayuda de diversos corredores, la manada se volvió a juntar al completo en la plaza tras unos minutos en que los dos toros situados en la curva no se movieran de su posición.