«Tenía que haber sido uno de ellos, me quiero morir». El mensaje cargado de dolor y desesperación se lo transmitía el conductor del autobús siniestrado el lunes en Ávila, Ramón G.S., al alcalde de Serranillos, Carlos Cayuela, con el que habló el mismo día del accidente. «Para el hombre no hay ningún tipo de consuelo», reconocía el regidor, que apuntó que el chófer había incidido en que «se cambiaría por cualquiera de las víctimas».
El primer edil de la localidad abulense señaló que en la conversación que mantuvo con el conductor, residente en esta localidad, se limitó a transmitirle toda la fuerza y el apoyo del pueblo, insistiendo en la idea de que «fue un accidente». No obstante, según el alcalde, la consternación al ser consciente de la magnitud de la tragedia impedía cualquier tipo de consuelo. «Solo decía que se quería morir», apuntó Carlos Cayuela al tiempo que recordó que todo el municipio está «consternado y destrozado» y quiso transmitir todo su apoyo a las familias de fallecidos y heridos.
Carlos Cayuela volvió a incidir en que todo la localidad se siente «afectada» y «consternada» por lo sucedido y por el hecho de que el conductor sea vecino de esta pequeña localidad a tan solo 48 kilómetros al sur de la capital. Asimismo, comentó que pocos asientos detrás del conductor viajaba una vecina rumana del pueblo que, según su testimonio, sintió «un golpe», como si se tratara de un «reventón», aunque no recuerda el impacto y dice que el vehículo «bajaba bien».
Ramón G.S., de 54 años de edad, vive en Serranillos. Está casado y con hijos, aunque por motivos de trabajo su mujer reside en Guadalajara. Lleva más de dos más de dos años realizando el trayecto entre Serranillos y Ávila. Tras prestar declaración ante el equipo de Atestados de la Guardia Civil de Ávila y ante la juez del Juzgado de Instrucción número 2 de Ávila, la magistrada decidió su libertad provisional, comunicada y sin fianza.
Investigación
Por otra parte, el conductor del autobús declaró ante la juez del Juzgado de Instrucción número 2 de Ávila, que no se quedó dormido ante el volante. Una versión que contradice lo apuntado ayer por fuentes de la investigación que indicaron que el chófer, reconoció tras el siniestro, por la mañana, en estado de ‘shock’, ante testigos y agentes de la Guardia Civil, que se había quedado dormido al volante durante unos instantes.
Fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León confirmaron que ante las preguntas sobre la posibilidad de que se hubiera quedado dormido al volante, y por tanto, se confirmara esto como causa del accidente, el conductor negó tal circunstancia ante al juez que el lunes le tomó declaración.
Ramón G.S. está siendo investigado por nueve posibles delitos de homicidio imprudente. Como medida cautelar, la juez que instruye el caso le prohibió conducir vehículos de motor mientras dure la tramitación de la causa y decretó la obligación de comparecer en el Juzgado los días 1 y 15 de cada mes.
