Recién llegado a la presidencia de Apadefim, Antonio Tapia debutará oficialmente hoy como máximo responsable de esta asociación para recoger la distinción que la FES ha concedido al centro especial de empleo «Apadefim 2000» en la categoría de Responsabilidad Social Empresarial, para distinguir la labor de este colectivo que desde hace 19 años se ocupa de favorecer la integración laboral a personas con discapacidad intelectual.
Tapia asegura que este reconocimiento «nos hace sentirnos muy satisfechos y agradecidos a la FES y supone un estímulo para seguir luchando en el empeño de dotar de recursos a las personas que atendemos en la asociación a través de la Fundación Personas, en la que estamos integrados».
Apadefim 2000 mantiene una plantilla de 27 trabajadores, 19 de ellos con discapacidad intelectual que dedican su labor a la prestación de servicios complementarios a otras empresas a través de manipulados auxiliares de la industria, labor que se hace «sobre unos estándares de calidad muy exigentes que los trabajadores cumplen a la perfección».
Sobre este aspecto, Tapia, asegura que el equipo del centro especial «está dirigido por personas con gran vocación y capacidad e integrado por trabajadores muy competitivos que hacen muy bien su trabajo». «Tenemos muy claro el concepto de calidad que queremos porque sabemos que nuestro trabajo es observado -aseguró- por lo que no queremos defraudar a nuestros clientes ni a nuestros trabajadores».
La crisis no ha dejado indiferente el trabajo del centro especial de empleo, aunque la labor desarrollada por Apadefim ha hecho que «hasta el momento hayamos conseguido esquivar los embates de la perversión económica», según explicó Tapia, pero reconoció que «somos conscientes de que hay que buscar nuevas actividades y nuevos trabajos».
Para esta búsqueda, Apadefim apela a la colaboración de las instituciones públicas y privadas «no sólo para el reconocimiento profesional de nuestra actividad, sino para poder asumir cualquier trabajo que se nos pueda encomendar».
Tapia señaló que la aspiración de estos centros es que puedan funcionar integrados en empresas privadas o públicas, por lo que abogó por intensificar las relaciones con ayuntamientos y entidades privadas para que «puedan hacer suyo este compromiso».
